Tuesday, September 26, 2017

Música para torres diabólicas de parte de GODSPEED YOU BLACK EMPEROR!


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

La última semana del pasado mes de agosto fue la temporada que eligió la gente de GODSPEED YOU BLACK EMPEROR! para brindarnos adelantos, a través de las redes sociales, de su nuevo trabajo fonográfico, el cual se titula “Luciferian Towers”: más adelante habría de ser la fecha oficial de la publicación de este sexto trabajo de la banda, el 22 de setiembre, a través de Constellation Records. El colectivo canadiense cuenta actualmente con la alineación instrumentista de Aidan Girt [batería], David Bryant [guitarra y sintetizador MG-One], Efrim Manuel Menuck [guitarra, órgano y sintetizador OP-1], Mauro Pezzente [bajo], Michael Moya [guitarra], Sophie Trudeau [violines y órgano], Thierry Amar [bajo y contrabajo] y Timothy Herzog [batería]. En el contexto de los shows en vivo, se añade la presencia de Karl Lemieux, quien se encarga de la proyección de películas en 16mm. Para el primer tema del disco que ahora tenemos en nuestras manos, el nutrido ensamble contó con las colaboraciones de Bonnie Kane [saxofón y flauta] y Craig pederson [trompeta]. Con toda esta logística, la gente de GYBE! se apresta a asumir la gesta de suceder a “Asunder, Sweet And Other Distress” (2015), y realmente realizaron una buena faena. Claro está, estamos hablando de un ensamble que tiene mucha veteranía y mucho punche, factores que le han permitido alcanzar y permanecer en la cúspide del post-rock y la élite del rock experimental desde mediados de los 90s (exceptuando un hiato entre el 2004 y el 2010), por lo que no es de extrañar que los GYBE!, más allá de las preferencias particulares de cada oyente individual, sea capaz de mantener altos estándares de empuje y creatividad a través de los años. Pues bueno, 2017 es el año de “Luciferian Towers” y ya es hora de detenernos en los detalles de su repertorio, ¿de acuerdo?

Para empezar, hay que decir que el concepto nuclear de las composiciones de este disco se centra en las preocupaciones políticas del momento, una constante del grupo: reclamar el fin de las invasiones extranjeras y la eliminación de las fronteras, el demantelamiento del complejo industrial presidiario y reconocer la alienabilidad de los derechos básicos al acceso a la salud, la vivienda y la alimentación. Con sus 7 ¾ minutos de duración, ‘Undoing A Luciferian Towers’ abre el repertorio estableciendo un pletórico drone que se regocija en su propio minimalismo tétrico a punta de nervio neurótico. Los sonidos de cuerdas y efectos se unen en una nube densa que flota con una aureola de amenaza que parece inapelable, pero cuando emergen al frente algunas florituras de metales y maderas, la ambientación opresiva adquiere un matiz surrealista que permite a lo místico usurpar partedel lugar hasta entonces solo ocupado por lo terrorífico. De hecho, la intervención de los vientos apela más al free-jazz que a otra cosa, lo cual es muy efectivo a la hora de asentar un abierto contraste con las irrefrenablemente ominosas capas de guitarras. Solo en los dos últimos minutos se desarrolla una cabal estructura rítmica, la cual sirve de sustento para que la oscurantista majestuosidad del momento encuentre un foco oportuno para el clímax conclusivo. Luego de este impetuoso punto de arranque sigue la primera de las dos suites tripartitas del disco: ‘Bosses Hang’ y ‘Fam/Famine’. ¡Vaya título el de ‘Bosses Hang’!... ya nos suena combativamente desafiante desde el sonido de las sílabas. La primera parte de‘Bosses Hang’ instaura un groove parsimonioso que se explaya entre lo señorial y lo lánguido, usando un compás de 3/4. El empleo de un esquema sonoro psicodélicamente pesado está pensado para el realce del emotivo lirismo inherente al motif diseñado para el tema, un lirismo tan sencillo como envolvente. La segunda parte baja un poco la densidad reinante para centrarse en un recurso de sobriedad, el cual realmente no va a contrapelo de la anubarrada tensión sino que le da un giro más sutil. Así las cosas, el ensamble se dispone a reiterar monótonamente una escala sencilla mientras gradualmente va expandiendo su grosor expresivo con un pleamar de guitarreos y rotundas texturas de violín. El posicionamiento de expresionismo denso que se conquista en las instancias finales de la segunda parte se recogen certeramente en la tercera, siendo así que la estrategia en curso se enfoca en el desarrollo de un crescendo emotivo e inflamatorio, al modo de una luz que se proyecta audazmente hacia la iluminación de una cueva situada junto a la entrada al Averno. Este vitalismo renuncia a la majestuosidad de lo ominoso que tan entusiastamente había acogido el tema de entrada para apelar a la bizarría de la aurora boreal. 

La segunda mitad del disco se inicia con ‘Fam/Famine’, tema que regresa al minimalismo meticuloso mientras le da un renovado toque dramático. En medio de la viril densidad sonora centrada en los guitarreos, el violín y ornamentos de teclado, se advierte la presencia de un aura triste que inspira al ensamble a crear un impresionista paisaje de otoñales añoranzas y lúgubres introspecciones. El motif está claramente inspirado por elementos orientales, y más claramente nos queda que parte de la intencionalidad de esta pieza es anticipar a algunas de las atmósferas predominantes que se insertarán y desarrollarán en lo que queda del repertorio. Los tres últimos temas del disco conforman la segunda suite del álbum, la cual se titula ‘Anthem For No State’, cuya inspiración proviene de la dramática mirada que los GYBE! echan al deterioro ambiental de su Canadá natal por causa de la desmesurada industrialización: la primera parte nos pone en alerta sobre el realce de lo melancólico bajo el gobierno de un lirismo tan sencillo como conmovedor, un lirismo que llena una ambientación etérea que algo tiene de distante a través de su patente conmoción emocional. La segunda parte transita hacia una espiritualidad más sobria mientras enriquece el groove iniciado en la primera parte. Los retazos y tonalidades de las múltiples guitarras se ensortijan en un sortilegio muy calmo cuyo encanto inherente nos hace desear que su expansión temática durara más de los casi 3 minutos que el grupo otorgó a esta sección particular. Pero bueno, así son las cosas y llega el necesario turno para el arribo de la tercera y última parte de  ‘Anthem For No State’, una parte que desde la primera instancia muestra una garra neurótica y aguerrida, primero con un talante misterioso cuando la armazón de las tres guitarras va flotando a solas, y luego con un foco gallardo y bizarro cuando las dos baterías entran a tallar para añadir un cariz tribal a la ingeniería rítmica. Con este engarce de las dos baterías, se impulsa muy bien la coloratura global de los demás instrumentos. En momentos así se difuminan cualesquiera barreras que separan al estándar del post-rock y al del stoner, aunque son perfectamente reconocibles estos momentos de ácida exaltación a partir de lo que hemos apreciado en los dos discos precedentes de GYBE! Las bellas líneas melódicas del violín llegan a ocupar en algún momento un lugar protagónico, obligando a las guitarras a ensanchar sus diálogos mutuos en dispersiones bien encuadradas. Durando ocho minutos y medio, esta tercera parte de ‘Anthem For No State’ impone un temperamento lo suficientemente altivo como para gestar un imponente (y hasta insolente) clímax final para el disco.

Todo esto fue lo que se nos brindó en “Luciferian Towers”, un disco que sabe instaurar su guerrera majestuosidad a través de sus diversas variantes de tensión y densidad sonoras que se crearon para la ocasión. Música para hacer temblar a las torres diabolicas de nuestro mundo moderno y a sus caciques. El colectivo de GODPSEED YOU BLACK EMPEROR! parece tocado por una inspiración sobrenatural cada vez que organiza sus composiciones y ejecuciones bajo la ley de la furia existencialista y el orden de la reflexión sobre nuestro entorno actual, aunque claro... esto ya no es novedad para quienes hemos seguido su trayectoria desde esos lejanos mediados de los 90s. Tenemos en este nuevo disco otro motivo más para preservarlo en la élite de la vanguardia rockera de estos últimos decenios.


Muestras de “Luciferian Towers”.-
Anthem For No State, Pt. III: https://godspeedyoublackemperor.bandcamp.com/track/anthem-for-no-state-pt-iii

Sunday, September 24, 2017

DREAM THEATER: bodas de plata de una imagen definitoria del prog-metal


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El 7 de julio del año 1992 tuvo lugar algo crucial para la maduración del ya existente mas aún marginal género prog-metalero: la publicación de “Images And Words”, segundo álbum de estudio de la ahora venerable banda DREAM THEATER. Celebramos las bodas de plata de este disco con esta retrospectiva: parece mentira que este disco suene tan fresco y tan vital después de tantos años, que persista en ser un hito inolvidable desde que salió a los estantes de las tiendas de discos en ese 7 de julio de 1992 por vía del sello ATCO. Las sesiones de grabación correspondientes tuvieron lugar entre los meses de octubre y diciembre de 1991 en los Bear Tracks Studios y The Hit Factory bajo la producción de David Prater. Este disco marcó el debut de la alineación considerada por muchos como la auténticamente clásica (aunque demasiado breve) dentro de la extensa trayectoria del quinteto formado en Long Island, Nueva York, a mediados de los 80s: John Petrucci [guitarras], Kevin Moore [teclados], Mike Portnoy [batería y percusión], John Myung [bajos] y James LaBrie [voz y coros]. Siendo este último el único no estadounidense de la banda – nació en Penetanguishene, ciudad de la provincia canadiense de Ontario – él era el nuevo miembro del vecindario cuando “Images And Words” remeció a buena parte del público metalero y, de paso, hizo que buena parte del público progresivo parara las orejas. El grupo ya había debutado fonográficamente con “When Day And Dream Unite” en el año 1989 por vía de Mechanic Records (una sucursal de MCA), contando entonces con Charlie Dominici como vocalista. Los tres amigos de la Berklee College of Music Petrucci, Myung y Portnoy, junto a Moore (procedente de la State University of New York en Fredonia y amigo de secundaria de Petrucci) y el mencionado Dominici lograban concretar un aporte fáctico a la maduración del género metal-progresivo, pero los vientos de cambio soplaban raudos y urgentes cuando la incompatibilidad de estilos musicales entre Dominici y el cuarteto de instrumentistas llegó al punto de quiebre definitivo antes de que terminara ese año 1989. Para entonces ya estaban compuestos nuevos temas como ‘Metropolis Pt. 1’ y ‘To Live Forever’, así que todavía tuvo oportunidad Dominici de formar parte del anticipo de los tiempos nuevos a la vuelta de la esquina, además de actuar en ese concierto donde los DREAM THEATER telonearon a MARILLION en el Ritz de Nueva York. Ése fue el último momento de Dominici en el grupo. Mientras el grupo se preparaba para abordar una temporada de búsqueda de un nuevo vocalista, logró deshacerse del contrato de grabación con Mechanic Records y obtuvo otro más promisorio con Atco Records (que actualmente se llama EastWest), una sucursal de Elektra Records. El cazatalentos Derek Shulman – sí, ese Derek Shulman que en su momento fue frontman de GENTLE GIANT – fue el motivador de este negocio. Ya entonces Kevin James LaBrie era parte del quinteto, algo que supuso una ardua tarea de búsqueda donde más de 200 aspirantes hicieron audiciones: incluso John Arch, exvocalista de la banda amiga FATES WARNING, fue parte de esta nutrida lista de aspirantes, pero aunque la banda estaba a punto de confirmar su interés en él, el mismo Arch cambió de idea y decidió dedicarse en exclusiva a mantener su hogar (precisamente el motivo que le había hecho abandonar FATES WARNING). El momento clave ocurrió en enero de 1991 cuando el grupo escuchó una maqueta del grupo de glam metal canadiense WINTER ROSE y hubo consenso inmediato sobre la pertinencia de convocar a LaBrie, el cantante, a las filas de DREAM THEATER. Y claro, el resto es historia, como se suele decir. Pero como estamos solo concentrados en el año de “Images And Words”, pues pasamos a concentrarnos en su repertorio de inmediato. 


‘Pull Me Under’ da inicio al disco con un punche enorme que sabe edificar una escalada gradual hasta el asentamiento definitivo de su cuerpo central, siendo así que la mezcla de estándares de RUSH, METALLICA, YES y FATES WARNING con la que se arma las secuencias de mudanzas y estribillos revela una ingeniería muy inteligente a pesar de que no se trata de una canción con demasiados vericuetos rítmicos. El perfil de dicha ingeniería hace que los clamores naturalmente ostentosos del solo de guitarra que habrá de entrar a tallar en algún momento no se salgan nunca del encuadre general. La letra, hecha por Moore, refleja la sensación de determinación fatal que Hamlet (sí, ese personaje de SHAKESPEARE) asume al decidir de una buena vez salir de su espiral de miedos y confusión para salir al frente en venganza de su padre (“Watch that sparrow falling, / Gives new meaning to it all. […] I’ll take seven lives for one / And then my only father’s son / As sure as I did ever love him / I am not afraid.”) La emergencia de vibraciones machaconas en la dupla rítmica poco antes del primer estribillo da buena cuenta del estupor que el joven nobles danés siente ante su propia determinación. El abrupto final de la canción designa el cumplimiento de esta fatídica misión de honor (“O, that this too, too solid flesh would melt.”): la vida de Hamlet queda segada con la caída del telón final para su misión moral. Es bien sabido que no solo fue el hit del disco sino también el único hit radial de la banda en toda su historia. La segunda canción del álbum también versa sobre la fatalidad, pero esta vez se trata del caso de la vida real de la detección de cáncer al padre de John Petruci: estamos hablando de ‘Another Day’, una hermosa power-ballad (su secuela vendrá 3 años más tarde en ‘Take Away My Pain’, la elegía al padre ya muerto que forma parte del álbum “Falling Into Infinity”, del año 1997). Sostenido sobre ceremoniosos y cálidos motivos melódicos, esta balada nos remite a estándares del AOR al estilo de JOURNEY y FOREIGNER con un sobrio toque sinfónico que se sustenta básicamente en las orquestaciones de sintetizador. La presencia de Jay Beckenstein (de SPYRO GYRA) como invitado al saxofón soprano ayuda mucho a la hora de colorear y potenciar la elegancia inherente a la melodía diseñada para la ocasión: su orientación jazzera ayuda en el realce del desarrollo melódico. El primer momento de estruendo progresivo del disco se plasma en la esplendorosa canción ‘Take The Time’. Comenzando con complejas pulsaciones de bajo y batería sobre un trasfondo de minimalistas capas de sintetizador, el ensamble instrumental entero se dispone a gestar una continua explosión de colores sónicos hasta el final. Se incluye parte de un monólogo de la bella película italiana Cinema Paradiso antes de la irrupción del amplio intermedio instrumental (“Ora che ho perso la vista, ci vedo di più). También hay en el solo de guitarra, en el minuto 4’19”, una breve cita de ‘Pull Me Under’, un recurso que no habrá de ser nada extraño en la mayor parte de los siguientes álbumes de la banda, y ni siquiera en este mismo álbum que recordamos ahora. Más adelante sacaremos a colación este detalle.


Las cosas se ponen un poco más calmadas y reflexivas con ‘Surrender’, aunque desde luego también tiene bastante punche en su desarrollo meridional. Ostentando una equilibrada confluencia de inspiraciones en YES, KANSAS y los RUSH de los 80s, esta hermosa canción comienza con un prólogo y un epílogo guiados sobre la presencia exclusiva de teclados y voz, abriendo espacios para el resto de la instrumentación en la crucial elaboración del cuerpo central, diseñado especialmente para el lucimiento de la guitarra. La letra es razonablemente críptica, pero fiel a la preferencia de Moore por temáticas introspectivas y existencialistas, apela a la ascensión hacia un tipo de comprensión de una verdad sobre el yo mismo que por mucho tiempo estaba velada y que exigía una especie de reflexión trascendental: estas líneas finales resultan reveladoras – I know it's easier to walk away / Than look it in the eye, / But I have given all that I could take / And now I've only habits left to break. / Tonight I'll still be lying here surrounded / In all the light. Si ‘Surrender’ cierra la primera mitad del álbum con un tenor de intimista elegancia, ‘Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper’ (o simplemente ‘Metropolis Pt. 1’) abre la segunda mitad del disco con un derroche magnífico y contundente de señorío musical, rico en prodigalidades melódicas, desafiantes esquemas y quiebres rítmicos, suntuosos contrastes de atmósferas, todo ello dentro de un marco prog-metalero que se convirtió instantáneamente en un paradigma del género. El subtítulo de ‘Part 1’ fue puesto por Petrucci como una broma, pues reamente no había en su mente ni en el contubernio grupal realizar una secuela para esta canción (la segunda más larga del álbum con sus 9 ½ minutos de duración), pero como ya sabemos, la “presión popular” llevó finalmente a que se hiciera una segunda parte que ocuparía un disco entero, “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”, el primero con Jordan Rudess en las filas de DREAM THEATER. Simultáneamente, esta broma se basaba en un homenaje a RUSH y su concepto de ‘Cygnus’, que comenzó con la última canción del disco “A Farewell To Kings” (1977) y concluyó con el lado A entero del disco siguiente “Hemispheres” (1978). Bueno, yendo a esta canción en sí, es totalmente natural que con su combinación de majestuosidad melódica, garra aparatosa e ingeniería sofisticada se haya convertido en un estándar no solo del microcosmos de DREAM THEATER sino también del macrocosmos del prog-metal. Un hito, simple y llanamente un hito. El sigiloso preludio anticipa convincentemente la imparable vitalidad de sonidos y ritmos que ha de imponerse sin parar hasta el fin. La extensión de la segunda mudanza permite al segundo estribillo concretar un garbo apropiado para la apertura hacia el sublime intermedio instrumental, tan imposible de memorizar como de olvidar tras la primera escucha. Una mención especial debe ir para el tremendo juego de escalas que arma el genial y hermético Myung a poco de pasada la frontera del quinto minuto y medio. Con su suntuoso cóctel de elementos de YES, MAHAVISHNU ORCHESTRA, KING CRIMSON y FRANK ZAPPA en un organigrama signado por los emblemas cruzados de IRON MAIDEN y EMERSON, LAKE & PALMER, este intermedio regula sus variantes de motivo y ambiente con nervio y descaro, sin importar cuán chocantes resulten en algunas instancias particulares. Suena estrambótico, ¿verdad? Incluso tal vez ilógico... pero los instrumentistas de DREAM THEATER lo hicieron posible en el glorioso intervalo de 4’16” a 8’04” de este excelso delirio metropolitano. Si bien tiene personalidad propia, también cumple con la función de estructurar los cimientos del pasaje final que celebra la compleción de la tercera danza con la cual concluye la trama metafísica de la letra - “Before the leaves have fallen, / Before we lock the doors, / There must be the third and last dance, / This one will last forever. / Metropolis watches and thoughtfully smiles, / She's taken you to your home.” ‘Under A Glass Moon’ es la canción más sistemáticamente heavy del álbum, siguiendo una estructura estandarizada de mudanzas y estribillo y un pretencioso intermedio instrumental antes del último estribillo. Petrucci y Moore se lucen como si nada en dicho intermedio, haciendo que sus respectivos solos recojan la cosecha de la canción precedente con ágil musculatura. Tal vez es justo advertir que encontramos aquí las mejores letras que jamás haya escrito Petrucci: “I smile at the moon / Chasing water from the sky. / I argue with the clouds / Stealing beauty from my eyes.”

 

Pero si de letras se trata, entonces nos queda a todos nosotros claro que Moore es el mejor letrista que ha tenido jamás DREAM THEATER en toda su historia. Él se lució ya en ‘Pull Me Under’ y ‘Surrender’, pero se supera a sí mismo en la breve balada de piano y voz ‘Wait For Sleep’, hermosa y majestuosa, imponente a despecho de su brevedad. Estrofas como “She stares at the ceiling and tries not to think / And pictures the chains she's been trying to link again / But the feeling is gone” y “In with the ashes / Or up with the smoke from the fire / With wings up in heaven / Or here, lying in bed, / Palm of her hand to my head. / Now and forever curled / In my heart and the heart of the world” ilustran mágicamente el triste relato de la niña que se siente perpetuamente angustiada y tiene problemas para dormir tras ver morir a su hermana mayor en un incendio. Pero alguna esperanza de calma tendrá cuando en un ensueño se le aparece el espíritu de su hermana, prometiéndole que será su ángel guardián. De esta canción salió el título del álbum, y también de una canción con letra de su autoría había salido el título del primer álbum, ¡qué cosas!, ¿no? Engarzada con ‘Wait For Sleep’ está la última y más larga canción del disco, ‘Learning To Live’, la misma que dura 11 ½ minutos. Con letra de Myung centrada en el mal del SIDA y la exigencia de solidaridad para con sus víctimas (“The way that your heart beats makes all the difference / In learning to live. / Here before me is my soul, / I'm learning to live. / I won't give up till I've no more to give. / No more to give!”), la canción exhibe las mismas dosis de fastuosidad que ya encontramos en las canciones #3 y #5, pero esta vez con un manejo un poco más mesurado de la perenne explosividad rockera y un nivel de lirismo melódico más consistente. Son de destacar el solo de guitarra acústica de tenor Latin-fusion que surge alrededor del quinto minuto y medio así como el ascenso vocal que hace LaBrie sobre la frontera del séptimo. También hay una cita grupal del motif central de ‘Wait For Sleep’ remodelada con un meticuloso encuadre sinfónico para que una vez se dé un diálogo entre la guitarra de Petrucci y el sintetizador de Moore: ella sirve para que la secuencia de la última sección cantada y el pasaje final geste el perfecto final del disco en camino hacia el fade-out. Spread before you is your soul, / So forever hold the dreams within our hearts. / Through nature's inflexible grace, / I'm learning to live…” El serpenteo de la guitarra y el flotante arreglo coral sostenidos sobre un ágil groove en 15/8 se hacen debido eco del candor propio de la solidaridad. ¡Qué fantástica experiencia melómana! ¡Tan grande hoy como hace 25 años!


El plan original que el grupo tenía en mente para la estructuración del repertorio que ya había sido compuesto para “Images And Words” era para un CD doble, plan al cual el sello ATCO bajó el dedo cual implacable emperador romano en el circo: a pesar del buen nombre que esta joven banda ya tenía y que les llevó a este sello, la gente de ATCO no quería exponerse a algo tan ambicioso tan pronto. Uno de los ítems que quedaron fuera fue la suite ‘A Change Of Seasons’, una pieza ya clásica en el catálogo de DREAM THEATER en base al EP que publicaron en 1995 (ya con Derek Sherinian en el rol de tecladista). En esta primera fase post-Moore, la suite en cuestión tuvo algunas modificaciones en su letra (obra de Portnoy, quien se inspiró en la trágica muerte de su madre en un accidente de aviación cuando él era todavía quinceañero para trazar un relato místico en torno al anillo eterno de la vida y la muerte), mientras que LaBrie añadió algunas ideas vocales y el recién ingresado Sherinian aportó algunos solos de su cosecha. Durante la época de Moore, la suite estaba ceñida al estándar del metal neo-clásico con fuerte inspiración en el paradigma de YNGWIE MALSTEEM, incorporando interesantes recursos barrocos en varios de sus pasajes más explosivos. Otra canción significativa dentro de los primeros años de DREAM THEATER que quedó fuera del abortado sueño del doble CD es la semibalada ‘To Live Forever’, canción que el grupo había compuesto cuando Dominici aún formaba parte de su alineación. Portando una estructura sencilla de corte pop-rock bajo cierta influencia de U2 (de hecho, ver el documental Rattle And Hum les inspiró a crear un jam sostenido sobre un sencillo desarrollo melódico), esta canción fue la primera en mostrar una de las facetas menos grandilocuentes de la banda. De todas maneras, esta canción tenía el destino de ser publicada oficialmente alguna vez y ese momento se dio cuando ocupó el lado B del single ‘Lie’, extraído del álbum “Awake” (1994), tercero de la banda y el último con Moore como integrante. De hecho, el buen Kevin hizo su último aporte poético a DREAM THEATER añadiendo la estrofa final a la versión definitiva: “I found you where they left you there. / A passing word that's gone forever.” En el vídeo en vivo “Images And Words: Live In Tokyo”, el grupo extiende la susodicha canción hasta un espacio de casi 12 minutos, incluyendo Petrucci en sus extensas improvisaciones una cita de ‘Within You, Without You’, esa composición hinduista que George Harrison aportó al histórico disco de THE BEATLES “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts’ Club Band”.



Hablando de “Images And Words: Live In Tokyo”, este ítem publicado a mediados de noviembre de 1993 recoge la mayor parte de la actuación que el grupo dio en el Nakano Sun Plaza de Tokio en el día 26 de agosto de ese mismo año, junto a entrevistas con los integrantes mismos y amigos, y también los vídeo-clips promocionales de ‘Pull Me Under’, ‘Another Day’ y ‘Take The Time’. Una anécdota musical muy peculiar – junto a la antes mencionada de la cita de una canción de THE BEATLES – es que el grupo realiza la introducción instrumental ‘Puppies On Acid’ para ‘Take The Time’, y es que justamente esa introducción habrá de servir, en una versión un poco más larga, poco después como prólogo de la dupla de ‘The Mirror’ y ‘Lie’ en el disco “Awake”. El repertorio del concierto se centró básicamente en el contenido íntegro de “Images And Words” más dos temas del primer álbum, la canción que lo abría, ‘A Fortune In Lies’, y el instrumental ‘Ytse Jam’, excitante híbrido de IRON MAIDEN y RUSH que servía de pretexto perfecto para que Portnoy se luciera en un maratónico solo de batería. ‘Wait For Sleep’ fue utilizado como preludio a ‘Surrounded’, una buena idea para resaltar ese aspecto de dinamismo lírico que Moore sabía brindar con toda naturalidad a la magnificencia recurrente del mundo musical de DREAM THEATER. También cantaron ‘Another Day’ pero quedó fuera de la versión original del vídeo, así como la fastuosa ‘Metropolis, Pt. 1’, canciónde apertura de la que solo escuchamos los primeros pasajes durante la lectura de los créditos iniciales. El encore consistió en el medley de ‘Eve’ (bellísimo instrumental centrado en el piano de Moore) y ‘Learning To Live’… ¡qué forma tan cálida de concluir un gran concierto de esplendorosa música metal-progresiva! Volviendo a ‘Eve’, se trataba de un tema gestado durante esas sesiones del “Images And Words” con la mente puesta en el proyecto del álbum doble, pero como la idea fue rechazada, entonces se grabó una nueva versión para el disco siguiente “Awake”. Rechazado una vez más del repertorio final, pasó a ser el lado B del single ‘The Silent Man’. Tal vez resulta justo decir que la experiencia de “Images And Words” se completa con la apreciación de “Images And Words: Live In Tokyo”, pues realmente se nota que en el grupo todavía reinan la buena onda y la bonhomía mientras los integrantes disfrutan de un prolongado momento de gracia creativa.



Este 25to aniversario de “Images And Words” no ha pasado desapercibido a sus propios gestores, como es natural. Las cosas son un poco distintas desde que Jordan Rudess se erigió en el nuevo tecladista definitivo del grupo desde fines de los 90s y desde que Mike Mangini reemplazó a un cada vez más egocéntrico y controlador Portnoy tras la gira del “Black Clouds & Silver Linings”; también es verdad que LaBrie ya acusa el peso de los años y el desgaste de mil años de actuaciones en vivo, pero el grupo sigue adelante invocando a las musas y rockeando hasta el final del camino, y una cosa así hay que saludarla, según nuestro parecer. Ya con Rudess a bordo, el grupo ha gestado discos épicos como “Metropolis Pt. 2: Scenes From A Memory”, “Six Degrees Of Inner Turbulence” y “Octavarium”, y con Mangini como nuevo baluarte de la batería y las percusiones, el grupo realizó una estupenda vuelta a sus raíces con “A Dramatic Turn Of Events” y, más recientemente, el doble concept-album “The Astonishing”. Este disco exigía una gira con una puesta en escena ostentosa, y apenas terminada ésta, el quinteto actual se ponía a preparar su gira de celebración de las bodas de plata del disco que ahora nos ocupa, la cual se llamó “Images, Words & Beyond 25th Anniversary Tour”, cuyo tramo estadounidense comenzará el 25 de octubre en el Fox Theater de Oakland, California, y habrá de concluir el 3 de diciembre en el Cullen PAC de Houston, Texas. Pero todo empezó en escenarios europeos (desde Italia hasta la República Checa, pasando por Alemania, Francia, los Países Bajos, Suecia, Finlandia, Noruega, Dinamarca, Gran Bretaña, Polonia y Rumanía) entre el 30 de enero y el 20 de mayo pasados, más algunas fechas de setiembre repartidas en Australia, Japón y Corea del Sur. Todo un periplo que dignifica en buena medida la vitalidad a nivel mundial que las imágenes y las palabras del cosmos musical de DREAM THEATER brindan a su fanaticada y a los amantes del rock en general desde fines de los 80s. 



Muestras de “Images And Words”... y algo más:
Metropolis Pt. 1: The Miracle And The Sleeper: https://www.youtube.com/watch?v=bktMpOrFofo
Learning To Live: https://www.youtube.com/watch?v=ouHFY4SGU_c
Pull Me Under [vídeo-clip de la versión single]: https://www.youtube.com/watch?v=mipc-JxrhRk
Under A Glass Moon [en vivo en Tokyo, 1993]: https://www.youtube.com/watch?v=DwFgzA7SxFQ
Wait For Sleep / Surrounded [en vivo en Tokyo, 1993]: https://www.youtube.com/watch?v=zo91zTKtsdI
To Live Forever [en vivo en Tokyo, 1993]: https://www.youtube.com/watch?v=odqLjBBAIl8  
A Change Of Seasons [en vivo en Nueva York, 4 de marzo de 1993]: https://www.youtube.com/watch?v=8rA8S7dgIwk



Thursday, September 21, 2017

Operación #12 de FRENCH TV


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Buenas noticias, las mejores noticias desde los cuarteles de invierno de Mike Sary en Lousiville, Kentucky. Bajista y líder permanente de FRENCH TV (además de constructor de efectos sintetizados y loops), Sary y el resto del susodicho ensamble estadounidense de música avant-progresiva acaban de lanzar al mercado un nuevo trabajo fonográfico a mediados del pasado mes de setiembre bajo el título de “Operation:  MOCKINGBIRD”. Se trata del decimosegundo ítem de su largo currículum vitae, siendo publicado en la red de Bancamp del este último 13 de setiembre. La edición física se complementa con la publicación virtual en el blog de Bandcamp de FRENCH TV. Los compañeros de viaje de Sary en esta ocasión son Katsumi Yoneda [guitarras], Patrick Strawser [teclados] y Mark L. Perry [batería], además de los invitados ocasionales Ludo Fabre [violín], Karl Ledus [saxos y flauta] y Nico Fabre [teclados]. Yoneda, integrante del genial grupo japonés prog-sinfónico TEE, repite plato desde los días del disco precedente “Ambassadors Of Good Health And Clean Living” (2016), y lo mismo vale para Perry. Otro vínculo con el álbum precedente es que el grupo sigue dispuesto a explorar con meticulosa profundidad las aristas más jazzeras y Canterburyanas de su variopinta propuesta musical, ese caleidoscopio sónico tan elegante como extravagante que el grupo ha cultivado consistentemente desde la ya lejana década de los 80s. Eternos desconocidos para el mainstream y perpetuas figuras de culto al margen de la élite progresiva que se ha venido reforzando en los últimos 25 años, los FRENCH TV se han mantenido al pie del cañón con una ideología musical que mezcla lo bello con lo desafiante, lo arquitectónico con lo dadaísta. Bueno, veamos ahora los detalles de “Operation:  MOCKINGBIRD”.

Durando poco menos de 2 ½ minutos, ‘Ghost Zone’ abre el álbum con un despliegue de climas etéreos cuya serena majestuosidad nos recuerda en algo a la dimensión introspectiva del cosmos musical de ALLAN HOLDSWORTH. Se trata de algo no muy usual en el propio cosmos de FRENCH TV, pero le damos la bienvenida. Luego sigue ‘Noble Obelisk’, un tema muy metido en el legado del jazz-fusion de RETURN TO FOREVER y WEATHER REPORT en cuanto al esquema básico de su swing, mientras que su vitalista esquema melódico nos lleva por las sinuosas y sistemáticas travesuras de FRANK ZAPPA del mismo modo que nos transporta a la magia elegante de los inolvidables HAPPY THE MAN. Una aguda mezcla de chiquillada y señorío nos muestra este ensamble con esa aureola de jovial exquisitez que es entrañable marca de la casa. ‘Urgent Fury’ emplea su considerable espacio de 8 ½ minutos para expandir los horizontes sonoros claramente delineados en la pieza anterior en aras de sacar lustre al colorido de las interacciones instrumentales y al dinamismo variado de las múltiples mudanzas de ritmo y ambiente. Transitando fluidamente del Canterbury al jazz-rock y de allí a una modalidad festiva de rock-in-opposition en caminos de ida y vuelta, el ensamble se suelta en un carrusel de ingenios musicales que no tiene cómo parar. Contamos un par de asombrosos solos de sintetizador en el camino, así como algunos mayestáticos solos de guitarra que nos recuerdan al modelo de Phil Miller (NATIONAL HEALTH, HATFIELD AND THE NORTH). Tenemos aquí uno de nuestros ítems favoritos de “Operation:  MOCKINGBIRD”. El cuarto tema se titula ‘Tree Incident’ y su función consiste básicamente en concentrarse en los elementos más directamente vivaces de los sofisticados embrujos planteados en las dos piezas precedentes, haciendo un uso menos rotundo de la infaltable complejidad pretenciosa progresiva... bueno, en este caso, se trata de algo jazz-progresivo que combina la claridad melódica de lo sinfónico con el groove suntuoso de lo jazzero. Los pasajes extravagantes están allí pero son menos gravitantes... y una vez más, disfrutamos de algunos solos de sintetizador en los que se exorciza al unísono a las figuras de Jan Hammer, Kit Watkins y Alan Gowen.

Hay dos temas del repertorio que duran poco menos de 10 ¾ minutos: ‘Golden Pheasant Of The Infinite Reach’ y ‘Vigilant Sentinel’. El primero de ellos (otro favorito nuestro) estructuralmente se enfoca en desarrollar una síntesis entre la elegancia jubilosa de la pieza #4 y la traviesa gula sonora de la pieza #3, dando tal vez algo de prioridad a la primera de estas dos dimensiones. El contexto que el grupo crea para desarrollar la ilación de los increíblemente sofisticados motivos es esencialmente cálido, por lo que siempre da la sensación de que cada músico involucrado en esta ingeniería musical se acomoda muy a sus anchas dentro del entramado común. Simpático el empleo de algún interludio de tono reggae y otro en clave blues-rockera en ciertos lugares estratégicos, lo cual nos toma por sorpresa. Por su parte, ‘Vigilant Sentinel’ acoge la lógica de la arquitectónica diversidad que ha venido imperando consistentemente desde el segundo tema del disco y le da una agilidad diferente, una soltura acrecentada que permite a los aportes instrumentales desenvolverse con astuta alegría a través de los siempre exigentes florecimientos multitemáticos. el viraje psicodélico para el pasaje epilogar es un detalle curioso y efectivo. Hay un innegable aire de familia con Golden Pheasant Of The Infinite Reach’, queda claro, pero hay algo en el donaire de esta séptima pieza del álbum que se siente muy propio. En medio de ‘Golden Pheasant Of The Infinite Reach’ y ‘Vigilant Sentinel’ se sitúa ‘Nimrod Dancer’, tema que comienza dando predominio al aspecto jazz-rockero, aunque no tarda mucho en abrir espacios para el surgimiento de algunos recursos aparentemente caóticos de señorial absurdidad al modo del gran ZAPPA. También hay una apertura a factores prog-sinfónicos cerca del final en ciertos pasajes donde parece reconstruirse un hermanamiento entre los paradigmas de HAPPY THE MAN y GENTLE GIANT. La manera en que el grupo adorna con grácil irisación esos momentos extravagantes a los cuales hicimos alusión antes hacen inevitable recordar a los RASCAL REPORTERS y, en menor medida, a FROGG CAFÉ. 

Los últimos 3 ¾ minutos del disco están ocupados por ‘Silent Years’, una especie de sonata cósmica donde las flotantes escalas de piano son acompañadas por grisáceos retazos de sintetizador, una combinación diseñada para expresar una envolvente irradiación de otoñal melancolía. Tras haberle hecho pasar por varias fases de jolgorio, al oyente se le reserva el necesario rellano introspectivo para el epílogo. En total, han sido alrededor de 56 minutos de gloria musical lo que nos han brindado los FRENCH TV con éste, su nuevo disco. En líneas generales, y tal como señalamos en el primer párrafo de la presente reseña, este disco prosigue a paso firme por las pautas de predominio del factor jazz-rockero derivadas del disco anterior “Ambassadors Of Good Health And Clean Living”, pero también cabe enfatizar el hecho de que se abre espacios grandes a la creación de ambientes y texturas jovialmente extravagantes que conformaban la esencia de la grandeza de sus mejores discos entre fines de los 90s e inicios del nuevo milenio. Así pues, “Operation: MOCKINGBIRD” es una labor de síntesis estética que brinda a FRENCH TV una nueva instancia de grandeza dentro de la élite avant-progresiva de su país, y cómo, también del mundo entero. ¡Recomendado al 200%!


Muestras de “Operation: MOCKINGBIRD”.-

Tuesday, September 19, 2017

FATES WARNING: 20mo. aniversario de los tonos grises del alma


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR MENDOZA.

Hoy viajamos a través del pasado remontándonos a 20 años y meses más atrás, para decirlo con mayor especificación, nos vamos al día 22 de abril del año 1997 que fue cuando el grupo estadounidense FATES WARNING lanzó al mercado su octavo disco de estudio: “A Pleasant Shade Of Gray”. Con este disco conceptual se inició una nueva fase dentro de la trayectoria de esta banda pionera de la vertiente prog-metalera del gran escenario progresivo del mundo. FATES WARNING y WATCHTOWER fueron mencionados varias veces por los más mediáticos DREAM THEATER como referentes pioneros de esta modalidad de avanzada rockera. Para el tiempo de “A Pleasant Shade Of Gray”, el grupo estaba reducido al trío de Jim Matheos [guitarras y composición], Roy Alder [canto] y Mark Zonder [batería y percusiones electrónicas y acústicas]. Matheos estaba decidido a dar un viraje renovador al esquema sonoro de la banda tras tantear una musicalidad vivaz y llamativa en los dos discos precedentes “Parallels” (1991) e “Inside Out” (1994): ahora la idea era explorar texturas, atmósferas sombrías y utilizar el rol de los teclados con mayor insistencia, todo ello de acuerdo a la temática introspectiva y turbada de las letras. Pero también es verdad que la logística del grupo estaba obligando por otro lado a que se replanteara drásticamente la logística grupal, pues era la primera vez en la historia de FATES WARNING que el personal incluía a un solo guitarrista. El socio eterno de Matheos, Frank Aresti, se fue la banda tras la gira del “Inside Out”, y el bajista Joe Di Biase también hizo lo propio. Ante estas circunstancias, tuvo que entrar en acción el bajista Joey Vera, todavía como mero colaborador y no como miembro oficial, aunque su rol bastante activo como ingeniero de sonido, y luego productor del vídeo en vivo de la gira de este disco, le abrirían pronto las puertas para una membrecía oficial. En lo referente a la labor de los teclados, Kevin Moore – amigo personal de Matheos y desde tres años atrás desertor de DREAM THEATER – se hizo cargo del asunto, pero se mantuvo en una posición de concentrarse exclusivamente en su carrera solista y ser estrictamente un colaborador en las labores de estudio. Ni siquiera estuvo presente en las actuaciones en vivo para la gira de promoción del disco en cuestión. El disco fue producido por Terry Brown, conocido principalmente por trabajar en muchos álbumes clásicos de los legendarios RUSH: él no era nuevo en el mundo de FATES WARNING pues él produjo el disco de 1991 “Parallels” e incluso habrá e volver a las labores de producción para el siguiente disco de estudio “Disconnected” (2000).


Tal como mencionamos anteriormente, la presencia de los teclados es crucial en el nuevo sonido de la banda, realzando con sus cortinas, arpegios y orquestaciones varias el tono sinfónico que los FATES WARNING querían insertar en esta nueva fase de su carrera, pero también hay algunos factores de inspiración industrial en la ecuación global. De este modo, los aportes de tambores electrónicos a cargo de un siempre magistral Zonder también resultan de particular relevancia. Matheos, siendo el guitarrista menos acrobático del grupo, mantiene un perfil bastante discreto dentro del gran entramado instrumental: solo hay dos solos a lo largo de la secuencia de doce partes del concepto, y por lo general, su labor está centrada en los armados de riffs y secuencias armónicas. El mayor síntoma de virtuosismo de su parte está manifestado en un hermoso pasaje de guitarra clásica en cuyos detalles entraremos más tarde. ¿Y qué decir del desempeño vocal de Alder? Simplemente fenomenal, siempre capaz de mantener los diferentes matices de la densidad emocional que atraviesa sigilosa y penitentemente a todo el álbum. El talante expresionista de “A Pleasant Shade Of Gray” no está concentrado en la exaltación de múltiples colores sino en la minuciosa ingeniería de sonidos, compases y ambientes que conforman el esqueleto y la piel musicales de cada sección, siendo así que una solo completa su sentido en la ilación de todas ellas. Eso impone el tono reflexivo y melancólico del repertorio, aunque no está exento de pasajes rápidos, que quede claro, en todo caso, es lo impresionista lo que más se destaca con el uso mayoritario de puntillazos y retazos de color. Moore, siendo sobre el papel un mero invitado (de lujo), recibe espacio suficiente para dar buena rienda a su personal manejo claroscuro y denso de las cortinas y adornos de los teclados, creando así un crucial realce de la emotividad grisácea y señorial del repertorio. Concebido como una pieza única de más de 50 minutos de duración, Matheos finalmente cedió a la presión de la casa discográfica para que dividiera a la misma en 12 secciones con los parcos títulos de Part I, Part II, etc. 



La primera parte avisa de forma clara y honesta el tipo de inquietud emocional que va a desplegarse en diversas trombas a lo largo del disco: por ahora, tenemos la parca emisión de uno de los motifs recurrentes y el anuncio de una noción constante: “So where do we begin / And what else can we say? / When the lines are all drawn, / What should we do today?” La secuencia de las partes segunda y tercera se adentra con una prestancia imponente por los parámetros metaleros con una soltura mágica que es resultado de las cadencias manejadas en el momento: de hecho, hay un vigor especialmente afilado en la Parte II que se resalta muy convenientemente con el filtro mecanicista que se pone al canto de Alder durante las mudanzas. Part II porta una mayor fiereza emocional mientras se centra en un tempo menos intenso... pero igualmente está allí la furia rigiendo las fuerzas sónicas bajo las cuales opera el bloque instrumental. Part IV tiene menos letras que las dos precedentes, lo cual permite al ensamble adentrarse con más fruición en la presión emocional reinante: persistente e intransigente, su convincente vitalidad marca un momento de precisa luminosidad sinfónica. Como anécdota simpática, nótense las breves citas del clásico del segundo álbum de DREAM THEATER ‘Take The Time’ en el rollo instrumental. La Part V prosigue por esta senda de elástica fastuosidad con sus poco menos de 5 ½ minutos de duración enmarcados en una ilación de diversos grooves y variados recursos melódicos hilados con compacta minuciosidad. También tenemos en esta instancia el primer pasaje donde se hace esta proclama tan cruel como derrotada: “Let nothing bleed into nothing / And did nothing. / Let nothing bleed into nothing / And did nothing at all.” Furia que se desgarra mientras se vuelca sobre la misma conciencia que la sostiene. La sexta parte escarba insistentemente en este vestigio de vulnerabilidad para desplegar un conmovedor clima de balada progresiva: durando casi 7 ½ minutos, sus delineamientos melódicos transitan bajo las guías conjugadas de MARILLION, GENESIS y PINK FLOYD. La fastuosidad introducida en la instancia inmediatamente anterior se torna aquí retrato sonoro del último fulgor del crepúsculo. Tremendo testamento del remordimiento el que hallamos en estas líneas: “And I know we can't turn back all the years, / Time reflected in a shade of gray, / but I often wonder what could have been / And I still hold on to yesterday.” Las lánguidas capas graves de sintetizador del epílogo funcionan como un necesario momento de calma tras esta gloriosa tormenta de temerarios lamentos: Alder vuelve a enunciar la pregunta con que inició su canto para anticipar una nueva tormenta, la que viene diseñada por la siguiente sección, la gloriosa Part VII.

  

Part VII está situada en el mismo corazón de la suite con un excelente criterio estratégico pues su núcleo temático y su poesía retoman ideas precedentes, proveyendo al primero de una musculatura renovada y a la segunda con una vehemencia remodelada bajo cuyo fragor la furia insistente adquiere matices de cinismo y de incertidumbre. Haciendo un uso medido pero convincente de la polenta rockera, esta pieza instaura un momentum irrefrenable; el clamor de “Guzabe! Guzabe!” trastoca su usual espiritualidad animosa a otra horrorífica y paranoide. La conciencia proyecta en el éter un espejo imaginario sobre sí mismo y se observa maquinando utopías desesperadas: “Stare from the darkness. / Hear the silence call? / Devise divisions, delay decisions, Watch the hours crawl and...” Y… la respuesta al enigma llega con la enésima afirmación de la propia indolencia que nada gana a fin de cuentas con sus golpes de pecho: “… Let nothing bleed into nothing / And do nothing? / Let nothing bleed into nothing / And do nothing at all?” He aquí el momento en que los recursos de vitalidad rockera vertidos en las partes segunda, tercera y quinta se sintetizan de manera decisiva, siendo así que Part VIII está diseñada para completar debidamente el regio empuje del bloque instrumental. Mientras el encuadre de guitarra, bajo y batería elabora un clímax crucial a su propio ritmo, los teclados promueven un subterfugio de clasicismo barroco, primero con ominosos serpenteos de piano, y luego impulsando un hermoso trío de piano y dos guitarras clásicas. Todos esos aleteos y marejadas de arpegios aterrizan en una minúscula serie de golpes sincopados en 12/8 que no nos permite olvidar que la tensión emocional es, al fin y al cabo, la fuerza guía de la suite. Ese trío de piano y dos guitarras clásicas es tal vez el retrato de una llovizna de lágrimas solitarias. Part IX cambia notoriamente de registro hacia un esquema de balada, una bellísima balada que incluye el solo de guitarra más penetrante del disco. La conciencia se da un momento de reposo para dejarse llevar por la faceta más dulce de la nostalgia: “Where you are, I am / Through nights that never end. / Where you are, I am / In words I'll never send.”


  

Part X es una breve incursión industrial cuyas vibraciones etéreamente modernistas instalan un oportuno puente entre el mullido romanticismo de Part IX y las expresividades más sueltas que nos esperan en lo que queda del álbum. Part XI vuelve por la vía de las vibraciones y estremecimientos de tenor focalizadamente metalero, traduciendo la estilizada candidez del paraje final de la octava parte en el centro temático bajo la ingeniería dual de guitarra y bajo.  Mientras eso sucede, la batería de Zonder impone su particular señorío en el procedimiento de llenado de espacios: un swing magnífico, una vitalidad elegante, redobles increíbles donde la fuerza del rock se reviste de una elegancia inaudita. Tenemos aquí revisiones de los espíritus de las partes cuarta y quinta con ecos añadidos de la garra que marcó a la segunda. Y bien, tiene que llegar el momento de la sección final, Part XII, cuyas secciones inicial y final se apoyan sobre el juego de síncopas con el cual había terminado Part VIII, pero esta vez en base a los cortantemente parcos fraseos de la guitarra. El tipo de vitalidad que la guitarra aporta según estas circunstancias logra permanecer bien asentado en la aureola de añoranza y aflicción que ha reinado a lo largo de todo el disco. Por su parte, la sección intermedia se centra en un compás de 10/8 por vía de una cadencia majestuosa que da la apariencia de espiritualidad distante, pero que tal vez sea el comienzo de una serenidad largamente requerida (o la esperanza de ese comienzo): las líneas finales son muy elocuentes al respecto “Face to face we'll awake / To see another day / And with hope in our hearts / Embrace this shade of gray, / This pleasant shade of gray.” Esa mezcla de languidez y estoicismo que  se exterioriza en el canto final de Alder en consonancia con la letanía minimalista de la guitarra resuena como un oráculo que responde a los últimos remordimientos expresados en líneas como éstas: “I remember winter / And I remember strain / Like the sound of your voice, breaking,  / These memories and more remain.” Tras unos minutos de silencio suena el despertador de un reloj, el clamor del nuevo día que efectivamente reclama nuestro decisivo despertar.


  

En cuanto a las versiones en vivo de esta obra completa, hay dos referentes fonográficos precisos: uno es el vídeo “A Pleasant Shade Of Gray - Live” y el otro es el doble CD en vivo “Still Life”. El primer ítem fue publicado originalmente en VHS a inicios de 1998, siendo así que el personal que tocaba sobre el escenario constaba de Matheos, Alder, Zonder, Vera y el teclista Ed Roth. Vera intensificaba su presencia en el grupo haciéndose cargo de la producción y filmación del material visual que complementaba al concepto del álbum dentro del contexto de un concierto. En una ulterior reedición doble de “A Pleasant Shade Of Gray” se incluía este vídeo como DVD que acompañaba al CD original: el sello Metal Blade se encargó de esto en el año 2006. En cuanto a “Still Life”, se trata de un doble CD en vivo publicado en octubre del mismo año 1998 en el que el primer volumen estaba íntegramente dedicado al disco conceptual que ahora nos ocupa. En esta ocasión, el músico invitado a los teclados es Jason Keaser. Como el segundo volumen contenía temas de discos anteriores, la presencia de otro guitarrista resultaba obligatoria, por lo que el grupo convocó a Bernie Versailles para cumplir con ese rol. La idea de comenzar la segunda parte de este repertorio con una suite tan enorme como ‘The Ivory Gates Of Dreams’ es bastante osada, pero todo sale bien de acuerdo al buen oficio que siempre caracterizó a FATES WARNING. Bueno, aquí termina ya nuestra retrospectiva de “A Pleasant Shade Of Gray”: un trabajo creado con ambiciones musicales tan monumentales y ejecutado con tanto oficio y tanta sensibilidad debe quedar inscrito en la historia como uno de los discos más relevantes del género metal-progresivo, aunque en verdad el producto final llegaba a desafiar las barreras habituales del susodicho género. Posiblemente lo más justo es evaluar su presencia en la historia del rock de los 90s como una apuesta por un nuevo talante dentro de la avanzada progresiva de aquel entonces: como sea… ¡qué gran disco! Sería un grave crimen de la filosofía estética del rock olvidarlo ya que desde este humilde foro virtual lo reivindicamos como una obra maestra definitiva de FATES WARNING.



Muestras de “A Pleasant Shade Of Gray”.-








Retrospectiva originalmente publicada en el blog Rock & Prog en el día 2 de setiembre del 2017.
Enlace:  https://rockandprog.wordpress.com/2017/09/02/fates-warning-20-anos-de-a-pleasant-shade-of-gray/




[Esta retrospectiva está en cierta medida basada en la reseña originalmente publicada en La Caja de Música: enlace https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/fateswarning_apleasantshade.html]