Sunday, July 30, 2017

MACHINE MASS: un nuevo enfoque para la experiencia de JIMI HENDRIX


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Atención que hoy nos toca repasar un disco donde se realiza el encuentro metafísico entre dos mentes brillantes de la vanguardia musical que pertenecen a diferentes etapas de la historia: la mente colectiva de MACHINE MASS se inserta en la mente grupal de THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE y hace de las suyas en el disco simplemente titulado “Machine Mass Play Hendrix”. En efecto, so pretexto del 50mo aniversario del lanzamiento al mercado del primer álbum de THE JIMI HENDRIX EXPERIENCE “Are You Experienced?”, ese clásico indiscutible del rock psicodélico, el dúo de Michel Delville [guitarras eléctrica y sintetizada Roland GR09, loops, estilófono y recursos electrónicos] y Tony Bianco [batería y percusión], contando con la fiel complicidad del teclista Antoine Guenet (colega de Delville en DOUBT), ha seleccionado nueve de los más representativos ítems del catálogo Hendrixiano para darles un aire radicalmente nuevo a través de su propio enfoque avant-jazz-progresivo, el cual ya nos ha brindado en el pasado enormes deleites melómanos como “Inti” (2014) y “As Real As Thinking” (2011). El material de este disco fue grabado en el día 18 de marzo del año pasado 2016 en el Studio5, en la localidad de Lieja, sin ninguna sobremezcla y con muy poca labor de edición; además, el repertorio está ordenado estrictamente según el orden en que cada ítem contenido en él fue efectivamente grabado.


‘Third Stone From The Sun’ se hace cargo de abrir esta sesuda labor de deconstructivas recreaciones del legado Hendrixiano y lo hace por vía de un vitalismo que se siente a la vez flotante y robusto. El groove básico y el trabajo de los teclados están claramente marcados por las tradiciones del jazz-rock y del jazz-fusión de los 70s mientras la guitarra sintetizada se regodea en sustentar abismales atmósferas psicodélicas, haciendo un uso intensivo de retazos monocordes y capas en una atmósfera casi literal de trayecto aeronáutico en busca de oasis galácticos. Ese hit inicial del universo Hendrixiano que se titula ‘Purple Haze’ no tarda mucho en hacer acto de presencia en este catálogo, y de hecho, es la segunda pieza del álbum. Eso sí, comienza totalmente irreconocible con una dupla de batería y piano totalmente suelta en una danza free-jazzera. Recién en la frontera del segundo minuto irrumpe la guitarra de Delville con el riff central, y es ahí donde notamos que el esquema de trabajo empleado por la banda es una mezcla de MAHAVISHNU ORCHESTRA y LED ZEPPELIN. El trío se explaya a sus anchas a través del marchoso swing que ya se encuentra rectamente definido. Con la dupla de ‘Little Wing’ y ‘Spanish Castle Magic,’, los Sres. Delville, Biano y Guenet llegan a un cénit particular del presente repertorio. La línea de esta versión de ‘Little Wing’ se orienta abiertamente hacia un coqueteto con el paradigma del post-rock, pero claro, como el que está operando aquí es un trío jazz-progresivo, el groove general y los solos de guitarra se enfilan hacia un dinamismo sólido y, tal como lo exige la atmósfera en curso, neurótico. La agresividad señorial de la guitarra se siente cómoda dentro del exultantemente sombrío esquema sonoro aquí desarrollado. Por su parte, ‘Spanish Castle Magic’ se centra en un brío majestuoso donde los guitarreos se sienten Crimsonianos y el swing se orienta hacia la faceta más hercúlea del discurso jazz-progresivo contemporáneo (estamos pensando en bandas como ELEPHANT9 y D.F.A. como ejemplos de confluencia estilística).

‘Fire’ nos sorprende con un estándar Crimsoniano en 7/8 para el prólogo, un detalle efectivo antes de que el colectivo vuelva a enfrascarse desarrollar un contundente centramiento en sus aristas más guerreras. Las vibraciones aguerridas de la guitarra y las exaltaciones enérgicas de la batería se complementan a partir de los puentes que tiende la labor de los teclados. Cuando llega el turno de ‘Voodoo Chile’ – clásico de clásicos dentro del catálogo Hendrixiano – el trío prosigue por esta línea de trabajo mientras decide bajar un poco la intensidad rítmica a fin de que se pueda ahondar más sesudamente en lo cadencioso. De este modo, la persistente garra rockera cuenta con mayor espacio para maniobrar con los matices propios del elemento psicodélico, brindándoles una mayor dosis de tensión. La cosa se prolonga por un buen rato, haciéndose adictiva. ‘Burning Of The Midnight Lamp’ es la segunda pieza más breve del repertorio con sus menos de 3 ½ minutos de duración: comienza con una solitaria introducción de piano para luego dejar que el cuerpo central se explaye jovialmente sobre un groove funky-rockero. En contraste con lo anterior, ‘You Got Me Floatin’’ es la más extensa, ocupando un espacio de casi 11 minutos. El trío regresa de lleno a su faceta más muscular, abriendo surcos hacia coordenadas propias del space-rock y el krautrock desde su peculiar manera de reinterpretar los delirios psicodélicos de HENDRIX. Bianco está monumental con su sobrehumana capacidad de sostener el groove con sus correspondientes ornamentos; por su parte, Delville y Guenet toman turnos para lucirse a la guitarra y a los sintetizadores. Este tremendo viaje musical ha sido bastante extenso pero no ha perdido nunca el nervio y el pulso: si bien no puede sacudirse de encima la pretenciosa señal de su propia extensión temporal, sí concreta un esquema sonoro totalmente compacto a través de sus exquisitas divagaciones.    

El broche final del disco llega de la mano de ‘The Wind Cries Mary’, cuya versión aquí presente dura menos de tres minutos: bajo la guía del piano, la banda decide enfatizar la aureola jazzera del tema original, con lo cual logra crear una aureola crepuscular para el cierre del álbum. Algo de inquietud aporta la guitarra en sus últimos fraseos, pero allí está el piano para dibujar las últimas notas y reforzar la ambientación escogida para la ocasión. Vitamínico, viril y voraz, todo eso es el esquema sonoro que el trío de MACHINE MASS con Antoine Guenet ha gestado para este tributo al inolvidable JAMES MARSHALL HENDRIX, logrando con ello rendirle un homenaje fabuloso desde más allá de su propio paradigma inmortal. 


Muestras de “Machine Mass Plays Hendrix.-
Voodoo Chile: https://thewrongobject.bandcamp.com/track/voodoo-chile

Friday, July 28, 2017

Memorias de ALTURA y su propuesta prog-metalera de gran talla


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy viajamos por la máquina del tiempo prog-metalero hacia el año 1996… hacia hace 21 años: se dice en pocos segundos pero es mucho el tiempo transcurrido, aunque queda claro que cualquier disco publicado en ese año que tenga una magia particular habrá de ser valorado a través de las épocas y avatares del mundo. Pero empecemos señalando que la influencia de los primeros discos de DREAM THEATER fue enorme en el sector metalero más ambicioso en términos estilísticos. Muchas fueron las bandas que llevaron la marca de la distinción y sofisticación de DT, pero no fueron tantas las que a través de esta influencia pudieron ofrecer propuestas interesantes a largo plazo y con motivaciones propias dentro del mundillo del metal progresivo. El quinteto ALTURA fue, afortunadamente, una de éstas. Con su único disco “Mercy”, editado por Magna Carta en el año 1996 cuando aún era uno de los sellos más prolíficos y notorios del mercado progresivo norteamericano, los ALTURA ofrecieron un trabajo exquisito, tanto en la elaboración de las composiciones como en la inventiva de los arreglos. No es tanto la potencia aguerrida (que sin duda la hay en proporciones fáciles de advertir) lo que llama la atención de este disco como la elaboración de texturas, el bien afiatado trabajo de equipo en la instrumentación, así como la sensibilidad y buen gusto de las ejecuciones vocales. Teniendo en cuenta que todos los temas incluyen complejas estructuras rítmicas y cambios de compases y motivos melódicos, es de resaltar que el material no se reduzca a un mero ejercicio de exhibición, sino a la creación de motivaciones en el mundo emocional del oyente. Los cinco integrantes de este grupo formado en Carolina del Norte a inicios de los 90s fueron Jeremy Osborne [bajos], Franklin Ervin [guitarras], Chad Gibson [batería y percusión], Jason Lingle [sintetizadores, piano y coros] y Rain Irving [voz principal y coros]. Este último provenía de las canteras del doom metal mientras que Osborne, Lingle y Ervin gestaban las pautas iniciales del ideario musical de ALTURA. El último en arribar fue Gibson, siendo mayor por varios años que el promedio de sus cuatro compañeros: su admiración por RUSH fue determinante a la hora de asociarse con este nuevo proyecto de música metal-progresiva. El grupo ganó un público de culto a nivel regional, llegando a grabar una maqueta de cinco canciones que pudo llegar a manos de los administrativos de Magna Carta en el año 1995; al año siguiente, el disco “Mercy” era una realidad. Es una pena que el grupo no sobreviviera por mucho tiempo al lanzamiento de su primer y único álbum: en los últimos meses de ese mismo año 1996, el quinteto hacía una minigira de despedida en su estado natal y otros aledaños.


La transparencia de las melodías es un factor que el personal de ALTURA se tomaba muy en serio. Aparte de las fintas suntuosas de Lingle con sus solos de sintetizadores, es de resaltar su trabajo fino y sutil en las partes de piano y cortinas de teclados. Algo similar sucede con el oficio del guitarrista de Ervin, quien aparte de algunos solos acrobáticos ocasionales, prefiere la mayor parte de las veces cincelar texturas en su instrumento y construir riffs ingeniosos que se complementen con la dupla rítmica: es como un “STEVE HACKETT metalero”, por usar una metáfora que los aficionados progresivos podamos entender, y ciertamente nos recuerda en cuanto a su enfoque creativo al fino estilista Jim Matheos (FATES WARNING). De esta manera, casi parece que los teclados ocupan un rol más protagónico que el de los guitarreos. La dupla rítmica es potente, es, de hecho, el factor más poderoso de la instrumentación con un baterista notoriamente influido por Neil Peart (RUSH) y Mark Zonder (FATES WARNING), y un bajista ingenioso que se mueve fluidamente con sus fraseos a la par que se compenetra al 100 % con los diversos grooves que marca el baterista. El vocalista, por su parte, es capaz de poner su registro y su técnica al servicio de la fuerza expresiva exigida en la ejecución del material: la naturaleza introspectiva, a veces casi confesional, de las letras (casi siempre del bajista Osborne) y la capacidad evocadora de muchas de las melodías creadas por la banda encuentran en Irving un mensajero ideal. Es increíble cómo la propuesta musical de ALTURA puede invitar al oyente a asumir una actitud introspectiva en el contexto de un repertorio que suena tan fuerte, sujeto bajo los cánones del metal. Siendo un disco parejo en la ilación de su repertorio, vale afirmar que estas pautas generales se aplican perfectamente a la secuencia de los tres primeros temas del álbum así como al penúltimo y al antepenúltimo. El primer tema es el homónimo y ocupa un espacio de poco más de 6 minutos, caracterizándose por un vigor sólido penetrado por una ingeniería equilibrada. El primer tema es el homónimo y ocupa un espacio de poco más de 6 minutos, caracterizándose por un vigor sólido que es penetrado por y se sostiene sobre una ingeniería equilibrada. Los diálogos rutilantes entre guitarra y sintetizador que emergen con rabioso señorío durante el interludio empujan eficazmente al canto de Irving con miras a dejar bien asentado el apasionamiento de esencial de la canción.

‘The Calling’, la segunda canción y además una de nuestras favoritas del álbum, ostenta una vitalidad más sofisticada en el desarrollo temático y sus diversos esquemas rítmicos. Contiene una poesía particularmente bella, tal como mostramos en los respectivos ejemplos de su estribillo (“I'll make a promise / to wait for the new / vision that's calling me. / Memories in the distance / brought into view, / voices are calling me.”) y su segunda mudanza ( “A passionless voice / lost in the rain. / Reflections of our lives / in an emotionless face. / A child is born in rage, / all carried in vain. / Your guilty eyes / are all that remain.”). ‘One By One’, la tercera canción, bien puede describirse como una síntesis de las dos primeras, siendo así que el rol absorbente y dinámico de los teclados en los colchones, orquestaciones y solos la aproxima más a ‘The Calling’, y también respecto al uso de una coda etérea tras las últimas líneas de canto. ‘The Continuum’ es la extravaganza instrumental que sirve para que el ensamble instrumental haga debida gala de su destreza técnica en una serie de breves motivos notoriamente autónomos que en su ilación organizan un esquema sonoro fastuoso y tenso. Dura solo 2 ¾ minutos pero contiene dentro de sí un viaje ambiciosamente codicioso. ‘Horizons Change’ es la balada del repertorio, transitando convincentemente en una confluencia del mejor JOURNEY y el GENESIS de fines de los 70s, aunque también hay un breve interludio aguerrido que nos devuelve al terreno del DREAM THEATER de la época 92-94. Una vez más nos dejamos llevar por la conmovedora poesía del grupo mientras el estribillo nos invita a mirar al corazón del paso del tiempo y sus huellas en lo aún viviente: “Horizons fade / into forever / as the memories echo your name. / Horizons fade / into each other, / out of reach and so far away.” Así las cosas, nos preparamos para recibir a la dupla de ‘One Dimension’ y ‘Alternate Lines’, las canciones antepenúltima y penúltima que se encargan de revitalizar las líneas de trabajo de las tres primeras canciones y añadir un toque extra de punche a la ecuación. De hecho, se puede decir que en estas dos canciones hay un mayor espacio de lucimiento para la musculatura de la guitarra dentro del rotundo y contundente entramado instrumental, y aunque suene redundante a estas alturas del partido, en ‘One Dimension’ se da un especial lucimiento de parte de la dupla rítmica. En conjunto, las dos pueden ser apreciadas como dos canciones hermanas.

Para el final del álbum, los ALTURA regresan al reino de la melancolía en lo recóndito del alma que ya había imperado antes en ‘Horizons Change’. ‘Alone’ es una minisuite de casi 11 minutos de duración cuya luminosidad melódica queda intensificada por su estructura épica. También cabe notar el uso de recursos oscurantistas, casi góticos, en algunos ornamentos de teclado; de hecho, la secuencia armónica que se explaya por el último minuto hasta el fade-out, evoca imágenes oscuras sin llegar a lo netamente explosivo. En todo caso, hay plena explosividad a flor de piel en líneas como éstas: “Drifting lifeless, it feeds the trend. / These wounds define us, and leave me here. / The warmth confided within your hands / is so enduring, just like despair. / Afraid to wonder why. / Hopeless vision, I walk alone.” Exaltación con aplomo y sin aspavientos: esto es, dicho en la forma más mínima posible, lo que nos brinda ‘Alone’ para el broche de oro.  En suma, tenemos en “Mercy” una notable joya escondida dentro de la historia del prog metal: solo queda lamentar que una joven banda tan talentosa como ALTURA no se haya dado abasto para continuar existencia por más tiempo para seguir creando unos cuantos discos más... pero así quedaron las cosas para la historia y no se puede hacer mucho al respecto, salvo mirar en retrospectiva a esta banda con adecuado respeto. Su propuesta era de gran talla y ha dejado una gran huella en nuestra memoria melómana.


Muestras de “Mercy”.-
One Dimension [en vivo en el año 1996]: https://www.youtube.com/watch?v=xaH_BpUXYTU


[Esta retrospectiva contiene información originalmente publicada en el enlace de La Caja De Música https://www.dlsi.ua.es/~inesta/LCDM/Discos/altura_mercy.html]

Wednesday, July 26, 2017

ANAKDOTA y su grandilocuente sobrecarga de creatividad progresiva


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Llega un poco tarde, pero llega por fin el momento de presentar el disco “Overloading” de la banda israelí ANAKDOTA, el primero de su currículum vitae: publicado a inicios de noviembre del pasado año 2016 por el sello italiano Fading Records, “Overloading” ha recibido una impresionante multitud de elogios en las redes melómanas de difusión del rock progresivo por causa de su inspirada mezcla de avant-prog, sinfonismo, Canterbury y jazz-rock de base fusionesca. ANAKDOTA está conformado por la dupla vocal de Ray Livnat y Ayala Fossfeld, el teclista Erez Aviram, el bajista Guy Bernfeld y el baterista Yogev Gabay; Aviram es el autor de toda la música y todas las letras. En uno de los temas de este disco, el sonido grupal aumenta con la intervención del guitarrista invitado Yoel Genin. Aunque el grupo contiene a dos vocalistas en sus filas, es mayor la presencia del varón que la de su compañera de canto: no sabemos si es porque ella ingresó al grupo en una fase tardía mientras iba componiendo su propio repertorio, pero bueno, al fin y al cabo, se agradece al grupo que incorpore una interesante variedad en el departamento vocal de su esquema sonoro integral. Vayamos ahora a los detalles de “Overloading”, ¿vale?


Pone en marcha las cosas el tema titulado ‘One More Day’, pieza que a lo largo de sus 7 minutos de duración. Su despliegue de exuberancia se siente ciertamente grandilocuente mientras sabe organizar su propia ingeniería sonora dentro de los sofisticados confines delineados por los complejos grooves que va armando la dupla rítmica. Según nuestra forma de escuchar y asimilar esta maravilla, nos suena a un híbrido de la laboriosidad neurótica de ESKATON y la faceta jazzera de ZAO a través de un poderoso filtro a lo SAMLA MAMMAS MANNA. También hay recursos progresivos a lo GENTLE GIANT-con-YES en las inagotables proyecciones del piano, vitales para sostener el bloque general de la pieza. Luego sigue ‘Different Views’, una pieza no tan larga como la de entrada pero que cuenta con suficiente espacio para remontarse hacia un incrementado esplendor sónico. De hecho, encarna una prolongación del cénit fundamental del repertorio que ya había instaurado la pieza de entrada porque se atreve a incluir matices y swings propios del Latin-jazz dentro del multicolor  esquema de trabajo grupal. Una inaudita pero exitosa fusión de los universos del primer periodo de RETURN TO FOREVER, los GENTLE GIANT de la etapa 74-76 y los ZAO de los álbumes tercero y cuarto es lo que hallamos aquí... ¡y la disfrutamos de lo lindo! Una mención especial va para el baterista, quien se luce en un solo sobrehumano durante el clímax intermedio. La dupla de ‘Late’ y ‘Mourning’ emerge a continuación con la finalidad de explorar más recursos sonoros dentro del ambicioso y pulido ideario musical del ensamble. En efecto, el primero de estos temas le da un nuevo giro de tuerca a las persistentes vibraciones humorísticas del ensamble y lo hace gestando aires cabareteros en la sección cantada central: en esta ocasión, el grupo se conforma con establecer un cruce entre lo jazz-rockero y lo Zappiano a la hora de articular y desarrollar el cuerpo central de la pieza. También hay espacio para un solo de sintetizador que sirve para experimentar hasta dónde pueden curzarse los paradigmas de KEITH EMERSON y GEORGE DUKE. Por su parte, ‘Mourning’ nos remite a la faceta introvertida de la banda con una convicción tal que es como si recién se nos estuviera revelando algo que se nos había mantenido escondido. La candidez hechicera del canto femenino se desparrama fluidamente sobre los señoriales motivos articulados por el piano. 

Atravesando el ecuador del disco emerge el tema que justamente le da título, otro cénit decisivo y explosivo del disco. Su espiritualidad establece una frenética y jocosa síntesis de las atmósferas y grooves centrales de las tres primeras canciones: encontramos aquí una policromática mezcla de exhibicionismo lúdico, jolgorio surrealista y pletórica ansiedad bajo un sólido ropaje de extrema exquisitez musical. Siempre tenemos al piano dirigiendo al bloque instrumental y en esta ocasión su posición de liderazgo se nota más intensa que nunca antes. Poco antes de llegar a la frontera del quinto minuto, el desarrollo temático vira brevemente hacia una suerte de tenebrismo, lo cual en realidad es la fuerza de impulso para el dinamismo explosivo que se ha dejado guardado para el clímax conclusivo. La sexta pieza del álbum es ‘Staying Up Late’, la cual es también la más larga con sus casi 8 ½ minutos de duración. Comenzando con un breve solo de bajo y derivando pronto en un nuevo voraz ejercicio jazz-progresivo con matices sinfónicos, la banda decide concentrarse esta vez en el aspecto más sereno de su predominante espíritu extrovertido. Una vez más también, el embrujador influjo de GENTLE GIANT queda debidamente plasmado en ciertos pasajes. Queda poco para que termine el disco cuando llega el turno de ‘Girl Next Door’ recibe directamente el impacto de la pieza precedente. Ostentando el apropiado título de ‘End Of The Show’, la octava pieza del repertorio le brinda un magnífico broche con un convincente talante ceremonioso. Su línea de trabajo consiste en hilar diversos recursos y grooves que antes habíamos apreciado en los dos primeros temas del álbum y en la pieza homónima, siendo así que el factor humorístico aparece realzado de una forma especial. Eso sí, lo jocoso se muestra luminosamente revestido de vibraciones majestuosas que aseguran un dosis de magnificencia sinfónica en medio del frenesí surrealistamente celebratorio.   

A modo de síntesis final, solo nos queda felicitarnos a nosotros mismos por la enorme suerte de haber recibido esta sobrecarga de energías musicales progresivas de parte del ensamble de ANAKDOTA. Aunque esta reseña es un tanto tardía, que sirva para refrendar ante el mundo desde este humilde sitio virtual la grandiosa valía que tiene un disco como “Overloading” para la proyección de la vanguardia progresiva internacional de los últimos años. 


Muestras de “Overloading”.-
End Of The Show: https://altrockproductions.bandcamp.com/track/end-of-the-show

Sunday, July 23, 2017

PHLOX: una cima jazz-progresiva para el año 2017


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca reportar un descubrimiento tardío de nuestra parte, el del grupo estonio PHLOX, pero se trata de una buena causa que hay en el trasfondo: la difusión de su más reciente trabajo fonográfico, el cual se titula Keri” y conforma una de las ofertas más interesantes de música progresiva ecléctica y valiente para el presente año 2017. Este grupo está conformado por el guitarrista Kristo Roots [guitarras], Raivo Prooso [bajo], Kalle Klein [saxo], Madis Zilmer [batería] y Pearu Helenurm [teclados]. Dedicado a cultivar un jazz-rock intense y versátilmente progresivo con puertas abiertas a coqueteos con estándares de la fusión moderna, el paradigma Crimsoniano de los 70s y el rock-in-opposition, PHLOX se fundó en el año 2000 en la localidad de Tallinn, y su material es publicado por el sello independiente MKDK. El disco que tenemos ahora en nuestras manos es el sexto de su carrera: poco a poco fue la gente de PHLOX cautivando a un público leal a nivel local pero fue recién a partir de su antepenúltimo disco “Talu” (del año 2010) que empezó a llamar la atención en serio de parte de blogs dedicados a la difusión y apreciación del rock progresivo, el jazz-rock y el jazz contemporáneo. El disco siguiente del año 2013, “Vali”, también tuvo buena respuesta en su momento, algo que tendrá que repetirse ahora con “Keri” porque realmente lo merece. A lo largo del repertorio de “Keri”, el quinteto en cuestión recibe las ocasionales asistencias de Liis Lutsoja [violín], Mari Kalkun [acordeón y canto], Ramo Teder [tagleharpa, instrumento étnico de cuerda y arco], además de Roomet Jakapi y Nuno Kangilaski al canto, lo cual ayuda ciertamente a ampliar su espectro sonoro aunque siempre midiendo que el bloque sonoro se mantenga dentro de unos confines estéticos refinadamente delimitados. Bueno, sin más preámbulos vamos ahora a los detalles del repertorio de “Keri”. 



‘Mahlad’ abre el repertorio con casi 8 minutos de intensidad robusta donde lo psicodélico y lo jazz-rockero se unen en un lenguaje nuevo: casi como una fusión inaudita entre los HAWKWIND de la fase 71-73, los KING CRIMSON de los dos primeros discos y el estándar definitivo de los WEATHER REPORT. Eso sí, lejos de enfilarse y plantarse en el suelo de la nostalgia retrógrada, el grupo sabe revestir de vibraciones actualizadas su ágil propuesta sonora. El hermanamiento entre la guitarra y el saxofón ostenta una vitalidad tan retorcida como exquisita, desarrollando iguales dosis de ingenio en los momentos ácidos y en los líricos. Luego sigue ‘Rotwang’, tema diseñado para bajar un poco las revoluciones y matizar una intensidad que se avizora persistente y resistente. De hecho, aunque el esquema rítmico es menos extrovertido que en la pieza inicial, el solo de guitarra que emerge en el corazón del bloque instrumental es una expresión de pura rabia neurótica. Aquí ya se conjugan los universos de NATIONAL HEALTH y PRESENT en una aguda encrucijada de sonoridades inquietantemente majestuosas.  Cuando llega el turno de la dupla de ‘Käsi’ y ‘Plindon Tulndolnd’, la banda explora inicialmente un dadaísmo salvaje (en la miniatura ‘Käsi’) para luego pasar a un tenebrismo repleto de cadencias ominosas cuyo swing cavernoso elimina la absurdidad lúdica en nombre del tenebrismo exultante. Así es como empieza ‘Plindon Tulndolnd’ para luego virar hacia un clima más sosegado que permite a la banda establecer una estrategia de crescendos donde los instrumentos partícipes se guardan sigilosamente en sus lugares asignados. Afinidades con bandas contemporáneas como SCHERZOO, ALAMAAILMAN VASARAT y FIRE! hay aquí, sin duda. ‘Itk’ comienza tomando la posta de la segunda mitad de ‘Plindon Tulndolnd’ para brindarnos otro inspirado ejercicio de remodelación del jazz-fusion de los 70s. Claras son las influencias de WEATHER REPORT y de RETURN TO FOREVER, y también hallamos algunas extravagancias mágicas a lo FRANK ZAPPA, pero como dijimos antes, la gente de PHLOX sabe dar un aura contemporánea a las enseñanzas de sus maestros.



La tríada final del disco comienza con ‘Betoonpurjed’, tema que dura poco más de 6 ½ minutos y cuya línea de trabajo se centra en una revisión enérgica y filuda del discurso jazz-progresivo, muy en sintonía con bandas italianas como ACCORDO DEI CONTRARI y DEUS EX MACHINA. El saxo de Klein dirige el desarrollo temático con precisión quirúrgica mientras la batería marca los momentos en los que la intensidad expresionista del bloque grupal debe expandirse hacia lo extrovertido y aquellos otros donde ella debe contenerse un poco. Al emerger ‘750’, el grupo se dedica a explorar a fondo matices y atmósferas contemplativas de la mano de un motivo melódico penetrado por una etérea melancolía. La guitarra irradia una serenidad amablemente solipsista mientras el saxo elabora unas comedidas florituras enormemente cautivadoras. Momento de calma, momento para observar el paisaje que nos rodea mientras la música que suena inspira nuestras preocupaciones místicas. Poniendo un broche resolutamente elegante al disco, ‘Puu Taga Ilves’ centra su espacio de 7 minutos para retomar en buena medida las sendas de las dos primeras piezas pero con el vitalismo de ‘Betoonpurjed’ y una dosis generosa de la espiritualidad contemplativa de ‘750’. Se trata, en realidad, de una síntesis del relato estético que se ha activado a lo largo del excelente repertorio de este disco, por lo que resulta lógico y natural que se encargue de darle el punto final. A propósito, hallamos aquí el mejor solo de teclado del repertorio, delicadamente intenso en sus recias florituras. 
Todo esto es “Keri”, una cima de la producción jazz-progresiva en lo que va del año 2017 – ya estamos en la segunda mitad del mismo – que nos hace apreciar a PHLOX como una banda de alto vuelo en la vanguardia musical de los últimos años. Vale la pena descubrirlos cuanto antes y este disco es un gran pretexto para ello: ¡recomendado al 100%!



Muestras de “Keri”.-

Thursday, July 20, 2017

DISCIPLINE y su nueva libertad de expresión báquica


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy tenemos el enorme agrado de presentar el nuevo trabajo de la banda estadounidense DISCIPLINE, el cual se titula “Captives Of The Wine Dark Sea”. El pasado 7 de julio se oficializó su publicación a través de la red de Bandcamp y también por vía del sello del grupo Strung Out Records; por su parte, The Laser's Edge ayuda en la distribución de este disco que estamos reseñando aquí. El genial Mimo Ácido Matthew Parmenter se hace cargo de los teclados, el violín, las guitarras eléctrica, acústica y e-bow, y la pandereta, mientras que la dupla rítmica del bajista Matthew Kennedy y el baterista Paul Dzendzel se vuelve a poner en marcha; por su parte, Chris Herin, debutante como integrante de DISCIPLINE a las guitarras eléctricas solista y rítmica en los últimos años, tiene su primera presencia en la discografía del mismo.


Durando poco menos de 9 ½ minutos, ‘The Body Yearns’ abre el álbum estableciendo un vínculo entre los GENESIS de la etapa 76-78 y el periodo psicodélico de THE BEATLES, más algunos ribetes estilizados que nos suenan tanto al PETER HAMMILL de la etapa del “Over” y a los PROCOL HARUM anteriores al “Broken Barricades”. Durante su primera sección, los quiebres rítmicos inusuales están a la orden del día, así como los inteligentes fraseos de la primera guitarra, ya por debajo del canto de Parmenter, ya generando sus propios espacios; pero ante todo, lo que prima aquí es una estupenda claridad melódica marcada por una refinada orfebrería sonora. Sobre la frontera del cuarto minuto y medio, la pieza vira hacia una suerte de blues gótico en el que se enfatiza el influjo Procoliano, aunque siempre con esa aureola inquieta y extrañamente fascinante que el Mimo Ácido suele poner a sus composiciones. Un ágil reprise del primer motivo dispone de la coda oportuna para ‘The Body Yearns’.  Virando hacia un dinamismo ostensiblemente más ligero aunque con una clara actitud de preservar la vitalidad melódica que marcó a la canción de apertura, ‘Life Imitates Art’ se explaya simultáneamente en una atmósfera cínica y unas vibraciones juguetonas. Los acordes retro del órgano (imitando al clásico Lowrey) y la robustez de la batería son las columnas sobre las que sostiene el bloque sonoro general. Las líneas iniciales son genuinamente demoledoras: “This flesh, a masterless catedral. / Dearly beloved, pray no more. / No Unity of congregation. / Obscene graffiti on the door.” Como si hiciera falta, parmenter nos confirma por enésima vez que es uno de los más inspirados poetas del art-rock de las tres últimas décadas. Los siguientes 4 minutos y picos del repertorio están ocupados por el instrumental ‘S’. Bajo este título tan ingeniosamente minimalista se desarrolla una pieza ostensiblemente ágil que parece exhibir la amenaza de algo tétrico disfrazado de ropajes angelicales. De hecho, el epílogo deriva hacia una especie de languidez oscurantista (un poco a lo PRESENT) que parece revelarnos esa amenaza que antes preferíamos tener como insospechada. Alguna herencia también notamos del modelo sónico estructurado y macerado a través del disco precedente de la banda “To Shatter All Accord” y el solista de Parmenter  “Horror Express”.


Con la dupla de ‘Love Songs’ y ‘Here There Is No Soul’, la banda explora recursos más sencillos dentro de su ecléctico ideario estético. ‘Love Songs’ nos brinda una peculiar mezcla de cabaret y blues-rock: una canción que sabe hacerse sentir extravagante a través de su sencillez estructural. Por su parte, ‘Here There Is No Soul’ es la canción encargada de pasar el ecuador del disco, y lo hace al modo de un híbrido entre los ECHOLYN de los últimos discos y el modelo histórico de THE DOOBIE BROTHERS. Con los guitarreos dobles y la precisión sucinta de la dupla rítmica se garantiza un groove llamativo, pero como estamos hablando de un grupo devotamente dedicado a promover el sueño progresivo del rock, incluso en un contexto tan prosaico como éste se advierte una sutil aureola de sofisticación musical. Es una pena que la canción no sea más larga pues su gancho es innegable. El instrumental ‘The Roaring Game’ dura poco más de 6 minutos y cumple con la misión de devolvernos a los aires de la canción de entrada, aunque esta vez la ambientación general se siente más adusta y los matices sombríos ocupan un rol más dominante dentro de la armazón instrumental en curso. Siendo la más extensa pieza del álbum con sus 14 ½ minutos de duración, ‘Burn The Fire Upon The Rocks’ cierra el álbum con un esplendor mágico y contundente que desde las primeras instancias nos muestra las aristas más ágiles y vitalistas del enfoque musical que el cuarteto ha estado plasmando a lo largo del disco, para luego derivar hacia un tenor más etéreo y calmado. La guitarra, inicialmente pletórica de vigor incendiario, se convierte en nube flotante en un cielo vespertino de fines de otoño. En muchos aspectos, tenemos aquí un retorno a los días de su obra maestra de los 90s “Unfolded Like Staircase” (especialmente ‘Into The Dream’ y ‘Before The Storm’), pero también hay en los filos más adustos de su dinamismo un retorno a los tiempos de ese gran primer álbum que era Push & Profit. Recién en la frontera del cuarto minuto y cuarto entra a tallar el canto de Parmenter, expandiéndose en un ambiente que reemplazó lo etéreo por lo melancólico. Mientras va evolucionando la pieza, los motivos y esquemas rítmicos se van sucediendo en una ilación que siempre mantiene altos niveles de magia expresiva: los legados de GENESIS y VAN DER GRAAF GENERATOR se reactivan bajo la luz particular de DISCIPLINE. Cuando llega la sección final, se resaltan eficazmente una vigorosa coral mellotrónica y unas bellas interacciones de sintetizador y guitarra. Para esta conclusión se reservaron estos músicos la manifestación de su faz más épica. ¡Todo un broche de oro!


  

Aunque no iguala la grandeza distinguida de “Unfolded Like Staircase” – álbum que queda como una obra maestra del rock progresivo de los 90s – debemos apreciar a “Captives Of The Wine Dark Sea” como un trabajo inspirado y vitalista dentro del canon de DISCIPLINE. Compartiendo el vigor rotundo de “To Shatter All Accord” y la versatilidad reluciente de “Push & Profit”, este disco despliega un repertorio muy llamativo que nos invita jovialmente a embriagarnos en un báquico festín musical. Definitivamente, Matthew Parmenter y sus compañeros de viaje siguen siendo almirantes de enorme soberanía en los anchos mares del rock progresivo de los tres últimos decenios.


Muestras de “Captives Of The Wine Dark Sea”.-
Burn The Fire Upon The Rocks: https://lasersedge.bandcamp.com/track/burn-the-fire-upon-the-rocks

Monday, July 17, 2017

OCEANIC: el sacerdocio de la nueva generación progresiva canadiense


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

Hoy nos toca presentar a la banda canadiense fundada en Halifax, capital de Nova Scotia, por motivo del reciente lanzamiento de su nuevo trabajo fonográfico “Trappist”, más exactamente, en la primera semana del presente mes de julio. El disco en cuestión sucede por tres años al disco debut “Origins”, el cual recogía todo el material que el grupo esforzadamente compuso y arregló desde los tiempos de su fundación, en el año 2006. Ahora este nuevo disco muestra al grupo con una fuerza de personalidad consolidada y robustecida. El ensamble conformado por Mike McPhee [bajo, mandolina y teclados], Cameron Lawrence [batería y percusión] y Glenn O’Keefe [guitarras] nos brinda una propuesta math-progresiva de gran calibre e infinita energía… y sobre todo, con una versatilidad atrapante. El derroche de ingenio que percibimos a lo largo del repertorio de “Trappist” es fenomenal más allá de lo que nuestra mente puede realmente creer a despecho de la innegable evidencia auditiva. Para ser más específicos, lo que hemos de disfrutar en este disco es una fabulosa exhibición de tensas y sosfisticadas musicalidades sonoridades progresivas, las cuales, desde un encuadre básico de math-rock con tendencia pesada, sabe abrirse a un ingenioso crisol de posibilidades eclécticas con un pulso estupendo y una autoridad convincente. Tras esta caracterización general, llega la hora de concentrarnos en los detalles individuales mientras se van mostrando ante nuestros oídos.


Durando casi 8 ¼ minutos, ‘Arabic Spring’ abre el disco con una rotunda exhibición de grooves sofisticados alimentados de una meteórica exaltación rockera. La compleja ingeniería sonora que se desarrolla a partir del encuadre de los guitarreos y la labor sesuda de la dupla rítmica ostenta un vitalismo tan fiero en su expresividad como meticuloso en los detalles esenciales de su armazón. A continuación sigue ‘Holy Mountains’, una pieza que se asienta sobre un swing que abre espacios a compases un poco más gráciles y otros a cadencias más contenidas, sin por ello renunciar al punche rockero. En todo caso, este punche exige de sí mismo un poco más de fulgor a la hora de ajustarse a la amalgama en curso, la misma que también parece coquetear ocasionalmente con la esfera más vanguardista del prog-metal. La vitalidad de ‘Arabic Spring’ ahora es reemplazada por la neurosis impredecible que hace de ‘Holy Mountains’ un estupendo ejercicio de tensos dinamismos. Los siguientes 10 minutos y pico del álbum están ocupados por la dupla de ‘Emissary’ y ‘Sefīd-Rūd’, diseñada para abrir nuevos campos para la siembra music al del trío. El primero de estos temas está signado por unas efectivas vibraciones eclécticas que incluyen altas dosis de cromatismo de inspiración arábiga, las cuales se explayan solícitamente en los arreglos de percusión y de mandolina que entran a tallar en varias secciones del desarrollo temático. Ya hemos dejado el terreno de DON CABALLERO para entrar en los de GORDIAN KNOT y TREY GUNN. Por su parte, ‘Sefīd-Rūd’ nos muestra una bizarra confluencia de ebulliciones futuristas (al modo de un inaudito híbrido de CAN y THIS HEAT) y exquisitos retorcimientos de matiz Crimsoniano a través del filtro de los STICK MEN.  

Volviendo al híbrido de math-rock y prog-metal, ‘The Serac’ cumple con la misión de reinstaurar el imperio del nervio rockero, y lo hace apelando a una refrescante agilidad que en varios momentos vuelve a hacerse eco del paradigma Crimsoniano. En otro pasaje, las cosas se tornan particularmente aguerridas de tal modo que la mesa está servida para que la guitarra geste uno de sus solos más explosivos del álbum. Así las cosas, ‘Damavand’ entra a tallar como un paisaje etéreo de paisajes serenos y espíritus melancólicos, algo que nos toma por sorpresa de una manera total. Los elegantes efluvios de la guitarra acústica, que elaboran cadencias de influencias latina y parajes de tenor fusionesco, se dejan ornamentar por líneas flotantes de guitarra eléctrica y sutiles capas de sintetizador. Durando poco más de 13 minutos, ‘Path To Elborz’ cierra el repertorio exhibiendo de entrada un fulgor salvajemente furioso. El bajo suena más tormentoso que nunca mientras el ensamble se dedica a explorar diversas atmósferas y grooves a lo largo del ambicioso espacio que se otorga para decir todo lo que quiere decir en esta ocasión. Bien se puede definir a esta pieza como una correcta síntesis de las aristas más robustas y pesadas del ideario musical de la banda: dentro del esquema globalmente encuadrado dentro del paradigma del math-rock, hay cubículos y recovecos para motivos que transitan de lo psicodélico a lo prog-metalero y de allí a lo jazz-rockero, pasando por los modelos de PRIMUS, los involvidables CANVAS SOLARIS y la faceta más guerrera de KING CRIMSON. Mientras tanto, una y otra vez, el bajo hace lucir el pulso fiero de su punzante centelleo. El paraje más sutil emerge alrededor de la frontera del noveno minuto y medio, y justamente aquí empieza a armarse el camino hacia el epílogo, el cual exhibe un dinamismo jazz-rockero bastante amable mientras recibe parte del impacto de los pasajes más aguerridos que le habían precedido. Un estupendo cierre de álbum.



Vibrante y vigorosa, así es la música de OCEANIC: vibrante con un anclaje exquisito para sus electrizantes pulsiones, vigorosa sin llegar nunca a la rudeza en su majestuosa fuerza. “Trappist” es una de las obras más musculares que la escena progresiva mundial nos ha brindado en lo que va del año 2017 y debemos, por tanto, apreciarlo con enormes elogios. Al menos, eso nos parece. De hecho, es una labor de riguroso sacerdocio para la nueva generación progresiva canadiense. ¡Recomendado al 100%!


Muestras de “Trappist”.-
The Serac: https://oceanicmuzak.bandcamp.com/track/the-serac

Friday, July 14, 2017

ASTROLABIO y las lámparas que iluminan a la nueva escena progresiva italiana


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El grupo italiano ASTROLABIO ha publicado hace poco su nuevo disco, el cual se titula “I Paralumi Della Ragione”: más exactamente, la salida al mercado de este disco (el tercero en su haber, aunque el primero fue publicado con el nombre anterior de la banda) tuvo lugar en el pasado mes de febrero a través del sello Andromeda Relix aunque ya se enunciaba en las redes de Youtube y Bandcamp desde fines del año anterior. Este cuarteto está conformado por Michele Antonelli  (canto, guitarras y flauta), Massimo Babbi (teclados), Paolo Iemmi (canto y bajo) y Alessandro Pontone (batería). Este grupo ya nos había sorprendido gratamente con su anterior ítem “L’Isolamento Dei Numeri Pari”, del año 2014, para ahora demostrarnos que han sabido reforzar a punta de ingenio y vigor el camino sinfónico retro que se ha trazado. Vayamos adelantando que “I Paralumi Della Ragione” es un disco solvente y redondo. A lo largo del disco que ahora nos ocupa, el grupo cuenta con los apoyos ocasionales del guitarrista Marco Ciscato – también productor del álbum en cuestión –, el flautista Andrea Calzoni, la violinista Lucia Caffini y los vocalistas Francesca Marangoni y Massimo Piubelli. Una mención especial va también para el pequeño hijo de Michele Antonelli que se llama Zeno, quien a su tierna edad de 4 años hace su debut en el mundillo progresivo aportando algunas voces para el sexto tema del disco.


Comenzando con un ambiente de ruidos de grillos y de una suave brisa de amanecer, ‘Dormiveglia No. 1 (Black)’ abre el álbum con unas cálidas escalas de guitarra acústica al modo de una minúscula obertura que abre la vía por donde ha de emerger la primera pieza propiamente dicha del álbum: ‘Nuovo Evo’. Esta canción se edifica sobre un groove razonablemente complejo por encima del cual el nervio de los guitarreos focaliza sus sofisticadas estructuras; mientras tanto, los teclados se concentran predominantemente en la elaboración de atmósferas y el desarrollo de ocasionales solos que complementan a los de guitarra. Con este despliegue de sofisticada musculatura, el grupo inicia con buen pie el álbum, y a continuación sigue la dupla de ‘Una Cosa’ y ‘Pubblico Impiego’ – ocupando en total un espacio de 14 minutos – para que se siga asentando la proyección musical en curso. En su punto de partida, ‘Una Cosa’, el cuarteto elabora mecanismos de expresividad sutil y reflexiva con el propósito de crear una atmósfera que gradualmente pueda envolver al lirismo espléndido en torno al cual gira el tortuoso cuerpo central. La presencia de la flauta resulta vital para impulsar la riqueza de matices. Sin duda, hemos encontrado aquí el primer cénit del disco y con ‘Pubblico Impiego’, el grupo se propone perpetuar este golpe de autoridad con el ágil empleo de ilaciones para diversos motivos. En todo caso, la fiereza sonora está más acentuada en esta canción en comparación con cualquiera de las dos precedentes. También se siente crucial la aparición de tonalidades Tullianas a la flauta a la hora de enriquecer una serie de riffs recurrentes. ‘Arte(Fatto)’ tiene un esquema de balada y eso da pie a que se exponga  texturas diferentes para las obsesivas pasiones líricas de ASTROLABIO. El esquema instrumental intimista se sostiene exclusivamente con el dúo de guitarra acústica y piano; respecto al posludio de piano, se trata de un pasaje que refleja una grisácea belleza bajo el ropaje de una languidez otoñal.



El breve tema instrumental ‘Otto Oche Ottuse’ (dura menos de 2 ¾ minutos) está a cargo mostrarnos una perfecta fusión de los universos de JETHRO TULL y los PREMIATA FORNERIA MARCONI de los primeros discos en cuanto al desarrollo melódico, aunque la dupla rítmica va más por el lado de una garra filuda al modo de MALIBRAN y NUOVA ERA. De todos modos, su función principal parece que es la de operar como interludio preparatorio para la emergencia de ‘La Casa Di Davide’, la canción más extensa del disco con sus poco menos de 10 ½ minutos de duración. De hecho, podemos describirla como canción guardiana de las facetas más rotundamente fastuosas del ideario estético de ASTROLABIO. ‘Sui Muri’ tiene asignada la difícil misión de suceder al extrovertido esplendor épico de ‘La Casa Di Davide’, y lo hace desarrollando una idea totalmente diferente: un despliegue de espiritualidades poéticas sobre un esquema rítmico razonablemente constreñido que calcula sus tiempos para permitir algunos momentos de sobria explosividad. De hecho, este último factor es el que predomina en el sustento del impactante clímax conclusivo. Asistimos aquí a un encuentro entre los mundos de los ALPHATAURUS y los GENESIS de la etapa 73-77: el rol de los teclados es muy importante para causar esta impresión. El epílogo del disco es brindado por la breve pieza ‘Dormiveglia #2 (Bird)’, la cual vuelve al clima delicadamente sosegado del prólogo pero con la presencia añadida de la flauta: cerrar la puerta e irse en coche marca el momento final con el que se completa cabalmente el círculo dibujado por el viaje musical para el sendero musical que diseñó el grupo para este repertorio. En conclusión, “I Paralumi Della Ragione” es un disco que confirma a ASTROLABIO como una banda situada en un posicionamiento de liderazgo dentro del sinfonismo retro-progresivo italiano del nuevo milenio.


Muestras de “I Paralumi Della Ragione”.-


Wednesday, July 12, 2017

"¡Despertad, durmientes!" nos invoca MARK WINGFIELD


HOLA, AMIGOS DE AUTOPOIETICAN, LES SALUDA CÉSAR INCA.

El virtuoso y talentoso guitarrista británico MARK WINGFIELD nos hace volver la mirada y el oído a su territorio solista dentro de la vanguardia jazz-progresiva donde él es una de las personalidades más destacadas desde hace muchos años. Hace poco hizo un fuerte acto de presencia en el disco “The Stone House” como integrante del ensamble WINGFIELD REUTER STAVI SIRKIS, y ahora nos muestra un disco muy vivaz y polícromo que se titula “Sleeper Street”. Nada hay de dormición en este disco titulado así, solo despertares continuos donde nuestros ojos se abren a diversos mundos de sonido y groove: para ello, WINGFIELD se hizo acompañar de grandes músicos como son el saxofonista Iain Bellamy, el teclista Robert Mitchell, el baterista Jeremy Stacey y el contrabajista Yaron Stavi. El disco en cuestión fue reeditado durante la última semana del pasado mes de mayo en su red de Bandcamp, siendo así que su edición original data del año 2010 a través del sello de WINGFIELD Dark Energy Music, a partir de sesiones de grabación que habían tenido lugar el año anterior. Desde ya anticipamos que“Sleeper Street” alberga una magnífica y bella labor de música jazz-progresiva contemporánea, pero mejor vayamos a los detalles del disco mismo, ¿de acuerdo? 

La pieza homónima da inicio al repertorio aprovechando muy bien su espacio de casi 8 ½ minutos. Tras un breve preludio de carácter cósmico, el cuerpo central se instala en base a una vitalidad flotante donde inicialmente se elabora un interesante contrapunto entre el recalcitrantemente intenso swing de la dupla rítmica y las capas de teclado; sobre éstas se van sucediendo los solos de guitarra y de saxo. Más adelante, la pieza vira hacia un espíritu más relajado mientras el nuevo motif se explaya a través de una aureola de cálido ensueño. Durando un poco menos, ‘Eight Shades Of Green’ enfatiza el aspecto más muscular de la pieza de apertura y utiliza su fragor esencial para remontarnos a una mezcla de los paradigmas perennes de la MAHAVISHNU ORCHESTRA y de ALLAN HOLDSWORTH. Durante un interludio en el que la dupla rítmica detiene su labor, la instrumentación gira a una musicalidad etérea antes de retomar la ambientación inicial con una exquisitez aumentada. Para ello, el rol protagónico del saxo y la intensificación de la presencia de los teclados resulta relevante. La miniatura ‘Boston Skyline’ se centra en un minimalismo casi tenebroso, con lo cual abre el camino para que emerja ‘Parallax’, una pieza marcada por una cálida extroversión que es manejada de forma muy bizarra a través de su compleja estructura rítmica. El piano se hace presente como gozando de una fiesta mientras que la guitarra de WINGFIELD, más adelante, se centra en tensiones surrealistas con su garbo tan especial. La dupla de ‘Journey North, Part 1’ y ‘Tetralogical’ comienza con un ejercicio de volátil minimalismo para luego virar a un dinamismo alegre donde las jubilosas interacciones de guitarra, saxo y teclado se esparcen en una elegante complacencia. La atmósfera cordial que exuda el motif es manejado con interesantes variantes que implacablemente nos llevan a ciertos puntos culminantes de intensidad expresiva mientras la pieza se aproxima a su final. Sin duda, tenemos en ‘Tetralogical’ un bello cénit de lirismo dentro del disco.


‘Hush Hush’ es otra breve pieza intermedia que también sirve para instalar un efímero clima de inquietud sombría, con lo cual se prepara el terreno para la emergencia de ‘In The House’ con sus vitalistas expresiones de elegante luminosidad. En cierta medida se conecta su espíritu nuclear con el de ‘Tetralogical’ pero también hay rezagos de ‘Parallax’. En verdad que la compañía de colaboradores de la que goza el maestro WINGFIELD en la presente ocasión le permite establecer algunos puentes con el paradigma de PAT METHENY, pero claro, muy lejos está nuestro héroe británico de convertirse en facsímil de cualquier otro gran personaje de la avanzada jazzera mundial cuando él mismo tiene su propio nicho creativo. ‘Meiko’ regresa de lleno a la zona del lirismo flotante desarrollado sobre una ingeniería rítmica particularmente compleja. Volvemos a la secuencia de miniatura y tema cabalmente desarrollado con la secuencia de ‘Journey North, Part 2’ y ‘The Drawn Conclusion’, siendo así que la primera conserva un cromatismo sereno cuya calma expone un pertinente contrapunto a lo que viene con el siguiente tema. En efecto, el groove esencial de ‘The Drawn Conclusion’ nos hace recordar un poco a la época de mediados de los 70s de los WEATHER REPORT, pero ante todo, nos hace sentir que la esencia histórica de WINGFIELD crea nexos con la última etapa de EARTHWORKS (aquel proyecto final del inolvidable BILL BRUFORD). Claro está, con el rango protagónico que ocupa la guitarra de WINGFIELD en una rivalidad fraterna con el saxo de Ballamy, el entramado instrumental adquiere un nervio muy particular. Los últimos 8 ¼ minutos del álbum están ocupados por ‘Crypto Realist’, pieza que reincide grácil y convincentemente en las vibraciones free-jazzeras de ‘The Drawn Conclusion’ mientras incorpora excelsos factores de vibrante lirismo.  El ambiente y el dinamismo empleados aquí son decisivamente más serenos que en otras piezas precedentes del repertorio, lo cual es estrictamente funcional para la designación de una bastante efectiva aureola contemplativa a las instancias finales del álbum. Bien se puede interpretar la armazón de esta pieza como un paisaje de los primeros destellos del nuevo amanecer que se muestra ante los ojos de quienes acaban de despertar de un prolongado letargo invernal. 


En una de sus más bellas cantatas de temática religiosa, el maestro JOHANN SEBASTIAN BACH nos invocaba Wachet auf, ruft uns die Stimme (“Despertad, nos llama la voz”) en el primer tercio del siglo XVIII; ahora, en el nuevo milenio, el maestro de la vanguardia jazz-progresiva MARK WINGFIELD nos hace el mismo clamor con este disco cuya aguda y sinuosa policromía le convierte en una de las reediciones más notables del año 2017. Recomendable al 100%, el álbum “Sleeper Street” nos exhorta a mantener una vigilia atenta con el propósito de disfrutar de un exquisito deleite estético, y de paso, a recordar por qué WINGFIELD merece un lugar en el panteón de los más excelsos creadores de los últimos decenios. 


Muestras de “Sleeper Street”.-
The Drawn Conclusion:  https://markwingfield-moonjune.bandcamp.com/track/the-drawn-conclusion